Respiro.

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La cosa fue así... retrocedamos en el tiempo hasta ese día en la mañana.

Helga había empezado esa semana con mas trabajo extra. Cosa que aceptó sin rechistar. Ya se le estaba haciendo costumbre, en realidad y llego un punto donde ya no le interesaba, sabía que Rocha vendría con mas, siempre. Pero no fue hasta ese jueves que le pidió a Elizabeth que comiera con ella en su oficina para adelantar unas cosas mientras y así no desaprovechar ni un minuto del día, que se enteró.

-Oye, Helga...-

-Mmm.-dijo simplemente la rubia sin levantar la vista de algo que leía.

-Ha habido algunos chismes corriendo por el edificio los últimos días.-

-¿Y por qué crees que eso me interesaría, Eli? Sabes que odio los chismes en el trabajo.-aclaró viéndola y notó que Elizabeth se debatía mentalmente en decirle o no. -¿Tienen que ver conmigo?-

-Si.-soltó. –Pero también con los jefes.-dijo refiriéndose a los dueños de B&G.

-¿Y ahora que es? La ultima vez que supe de un chisme, todas las asistentes emparejaban a Lirso con Álvaro.-dijo cómica asentando los papeles que tenía en la mano mientras comía de su sándwich.

-No, no... y recuerdo que tu tuviste algo que ver con ese chisme.-dijo sonriendo.

-Me la debían.-dijo como si nada.

-Pues con este te la van a deber mas...-hizo una pausa dramática -¿Sabías que en este ultimo mes a la única a la que le han dado trabajo extra es a ti...?-

Helga frunció el ceño.

-¿Qué dices?-

Elizabeth la miró seria.

-Que a ti te han dejado mas trabajo, Helga y esto te lo digo como amiga. El muro de Berlín que es la secretaria de Álvaro, habla de mas con tres copas encima. El fin de semana fuimos por unos tragos después del trabajo al bar de María y nos dijo que Álvaro tiene algo contra ti y por lo que ha escuchado tiene que ver con que te crees indispensable en la empresa y según él... te quiere poner los pies en la tierra.-

-¿Estas hablando en serio?-dijo empezando a sentirse muy enojada.

-Si, no te lo diría si no creyera que es verdad.-

-Ese hijo de...-

-Helga... si tu aceptarás el trabajo del papá de Ernest con algunas condiciones...-

-¿Ir con el señor Wildert?-se preguntó en voz baja.

-Ese señor habla de ti como si fueras la mismísima Juana de Arco. Las pocas veces que lo vi cuando salía con Ernest nos dijo que haría lo que sea porque trabajarás en su empresa.-

-Tengo que hacer algunas llamadas, Eli pero dime... ¿si yo me fuera tu...?-

-Podrías poner de condición llevarme contigo...-dijo con una sonrisa picara.

-Trato.-dijo sonriendo. –Déjame sola, porfa, tengo que...-

-Entiendo.-dijo saliendo y antes de cerrar, hablo por ultima vez. –Lo que decidas hacer... estaré contigo, Helga, tu eres mi mejor amiga.-

Helga solo le sonrió y asintió.

Una hora y media después salía renovada y con una mirada que daba miedo.

-¿Qué necesita...?-

-Avisa que estoy subiendo a ver a los dos imbéciles mas grandes con los que me he topado y empieza a redactar nuestras cartas de renuncia. El señor Wildert y yo hemos cerrado un trato.-

Regresando a Inglaterra.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora