Algún tiempo después...
Amado caballero de brillante armadura, amado samaritano, amado cabeza de balón, amado esposo.
Hoy es nuestro aniversario número tres, no encuentro palabras suficientes para describir como me siento ahora. Sabes que siempre te amo más que el día anterior ¿verdad? Hemos pasado por mucho estos años. Pasamos grandes desgracias y una gran separación pero a pesar de los años y de todo lo que hice para alejarme de ti, no pude hacer nada contra este gran amor que nos une. La loca que te hacía altares ahora ya no es una niña, ahora es una mujer que te ama, te desea y aprecia cada segundo que comparte contigo. Gracias por ayudarme y estar a mi lado durante todos los momentos buenos pero sobre todo los malos. Los dos tenemos defectos y me encanta saber que no somos la pareja perfecta de revista que todo el mundo dice que parecemos. Si, eres mi caballero de brillante armadura y si, tú me dices que soy tu emperatriz, a la cual obedeces sin rechistar porque me amas; pero también somos dos humanos que se enojan y gritan, he peleado contigo por tantas tonterías que me avergüenza pensar ahora. El trabajo me ha quitado mucho tiempo y tú solo te preocupabas por mí. El trabajo, las producciones de las cuales yo quería ser parte, todo eso me ha llenado de felicidad mientras tú te llenabas de angustia por mi salud y mi estabilidad. A mi igual me ha pasado, tu trabajo y estudios y tu investigación que ahora nos mantiene lejos, me ha causado preocupación y tristeza y ahora te entiendo. Somos dos seres independientes pero también dos almas que se complementan. Este es nuestro tercer aniversario como matrimonio, y todavía se me hace raro decirlo. Matrimonio. No puedo creer que tan loco debes estar como para haberme pedido algo así. Todos los problemas en los que te metiste para hacer de una pedida de mano algo tan especial solo me hacen sentir cosquillas en el corazón. ¿Sabes? Creo que nunca se me quitará la extraña sensación al pensar en que estamos casados. A veces, cuando despierto y veo que no estas a mi lado pienso en que todo fue mentira, un sueño del cual tuve que despertar pero luego veo el anillo, ese precioso anillo que me diste y mi corazón se llena de alegría.
-Estoy casada con Arnold Shortman, estoy casada con el cabeza de balón, soy la mujer de Shortman -.
Por más que lo repito frente al espejo no puedo dejar de reírme de mi misma, ya que son frases que llegue a decir de niña cuando soñaba despierta con mi amado cabeza de balón, ese buen samaritano al que tanto odiaba... y amaba.
¿Por qué estoy diciendo esto? No lo sé, tal vez estoy algo sentimental, ya van dos meses desde que te fuiste y aunque odié que tomaras esa decisión, tú sabes que lo odie porque te conozco y sé que solo aceptaste el trabajo porque tu buen corazón todavía se siente en deuda con los Ojos Verdes. Sé que aunque te cansas y sufres en silencio por hacer algo que en realidad no te gusta, por haber tenido que dejar tu trabajo en la Universidad, nunca vas a aceptarlo. No vas a huir, porque ese es el Arnold del que me enamore. El loco, obstinado, impaciente, cabeza dura... No sigo porque luego me dan ganas de llamarte solo para gritarte, para gritarte que me duele que estés tan lejos, que me duele cada que regreso a casa y no estas esperándome, que me duele no poder besarte y abrazarte después de un día estresante. Sé que hablamos y hablamos por video llamadas pero bien sabes que no es lo mismo. Te quiero a ti, aquí. Como siempre. Desearía no ser como soy, tener un trabajo que me permita viajar contigo, irme de aquí para estar a tu lado, pero no, sabes que jamás podría hacer algo así. Lo sabes y es por eso que no me lo pediste cuando te fuiste. Nos gritamos y lloramos el día que me dijiste tu decisión, yo lloraba porque sabía que no debía decirte lo que te decía a gritos, tu llorabas porque, bueno, no lo sé pero ese noche mientras me besabas, mientras hacíamos el amor como dos locos que no sabían cuánto tiempo iban a estar separados me di cuenta que el amor que me tienes es enorme y que el asunto es reciproco ¿eso no te da algo de miedo, mi amor? Te amo tanto que a veces siento tu dolor más que tú y sé que es igual para ti. No puedo creer la suerte que tengo, soy tu esposa, lo soy y aunque estemos lejos lo seguiré siendo, el día de nuestra muerte lo seguiré siendo, siempre, siempre. Te amo y sé que mi egoísmo es grande porque esta carta sé que te dolerá, sé que te hará soltar una lagrima o dos o más... veo tu cara cuando la tengas en tus manos, cuando la huelas, cuando veas mi letra, cuando llegues a las partes dolorosas y a las bonitas, y aun así te la voy a enviar porque me gustan las cartas ¿sabes? tienen algo de curativo, solo el tonto de mi psicólogo y yo sabemos cuántas le escribí a Olga. Ah, mi hermana, ella siempre decía que tú y yo nos casaríamos y tendríamos muchos niños. Era muy rara pero inteligente, ella nos unió, Arnold. Fuimos unidos por esa loca, ella es nuestro cupido, juro que puedo verla sonriendo desde el cielo cuando me presento como tu esposa.
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Regresando a Inglaterra.
FanfictionHelga regresa a Inglaterra dispuesta a retomar su vida desde donde la dejo pero no cuenta con cierto rubio que no la dejara escapar otra vez. "-¿Qué haces aqui?- -Vine a convencer a mi futura esposa de que me ama.-" ¿Podrá dar una nueva oportunidad...
