Encuentro esperado.

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La fiesta es en una recepción de un hotel distinguido. Muchos socios han asisitido acompañados de sus mujeres. Los dueños de la compañia llegan luciendo muy elegantes acompañados de despampanantes mujeres. Adrien el segundo jefe del bufete se veía muy gracioso a lado de su acompañante que lucía como modelo ya que era un poco bajo de estatura para la morena. En cambio Álvaro lucía muy bien a lado de su modelo, una chica rubia y con unos veinte años menos.

Pero la sorpresa mayor fue cuando entro la hija del dueño del Bufete "Brigde Golden" acompañado de su rubio y muy guapo compañero. Ella vestida despampanante con ese vestido rojo largo con un escote delicado y el rubio con un traje a la medida que se había comprado con ayuda de Romina y Margot que lo habían acompañado. Los susurros empezarón por toda la sala. El primero en acercarse a la singular pareja fue el hombre en silla de ruedas y rostro imponente.

-Julieta, querida.-le dijo llamando su atención.

-Papi.-dijo tensa pero Arnold tomó su mano en señal de apoyo. -Hola.-sonrió.

-Hola. ¿Piensas presentarme?-dice inclianando la cabeza hacía el rubio.

-Oh, si, Arnold Shortman, él es mi padre. Cedric Averes. Padre él es Arnold mi...-alargo la "i" en busca de que decir o como presentarlo pero Arnold la ayudo.

-Su compañero de baile por ahora. Un gusto conocerlo, señor.-le tendió la mano y un fuerte apretón fue dado.

-El gusto es mio ¿a qué te dedicas, muchacho?-

-Papá...-dijo ella fastidiada.

-No te preocupes, Julieta. Soy arqueologo, señor Averes. Tengo una maestría en herbología medicinal y los ultimos años me he dedicado a la investigación de una planta que sirve para poner en un coma por años a los humanos. La planta fue utilizada anteriormente para poner a dormir a una tribu de centroamerica y ahora queremos usarla para suministrarla en insomnes de una forma que sirva para ayudar en vez de perjudicar.-

La cara de la mujer era un poema. El señor asintió todavía serio.

-Conozco la historia... ¿Shortman no era el apellido de la pareja perdida que creó el antidoto?-

-Mis padres, señor.-dijo orgulloso.

Julieta seguía sorprendida, su nuevo amigo se había olvidado de contarle esos detalles.

-¿Un Shortman? Claro, tu salvaste ese lugar. Recuerdo la historia, muy sonado en los periodicos.-

-Si, señor. Aunque tuve mucha ayuda.-dijo Arnold muy serio.

-Bien, muchacho. Espero disfrutes la fiesta y espero poder oír mas de tu investigación pronto. Tengo que saludar a otros. Permiso. Hija.-

La silla rodó hacía un lado y cuando se alejo lo suficiente Julieta le tomó el brazo emocionada.

-¡Le caiste de maravilla! Si de verdad fueras algo mio en este momento te propondría matrimonio.-dijo riendo y tomó una copa de un mesero que pasaba con una charola. Le entregó una a Arnold y este la sujeto.

-¿Y ahora que sigue?-susurró él un poco incomodo.

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Helga Pataki estaba fastidiada. Muy fastidiada de esperar.

-¡Te voy a matar!-dijo en cuanto vio a Norris llegar en un coche muy elegante rentado para la ocasión.

Él sonreía desde el asiento del piloto.

-¡Mi amado terrón de azucar!-dijo cuando ella se subió furiosa a su lado. Ella lo empujo sin saludarlo.

Regresando a Inglaterra.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora