Sábado.

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Era sábado, Helga desayunaba con sus tíos y con María.

-Entonces hoy tienes esa fiesta.-dijo Elenek.

-Si y debo ir porque diré un pequeño discurso presentando a los jefes.-dijo fastidiada.

-¿Iras sola?-dijo María sonriendo picara.

-¿Quiéres venir conmigo?-

María rió.

-¿Puedo ir en calidad de novia? El mio no se sentirá celoso y ahuyentaremos a tus pretendientes fastidiosos.-

-Clarissa.-dijo la tía.

-¿Qué?-preguntó riendo.

-Clarissa.-susurro burlona Helga ganandose una mirada amenazante de su prima.

-Helga debes tener alguien con quien ir a esos eventos... un amigo quiza. Eres una señorita tan bella.-

-Ni tan señorita.-dijo la mujer de cabello corto.

-¡María!-dijo su padre ahora.

-Ya, ya.-

-Tía soy la mejor abogada del país. No necesitó a nadie.-dijo orgullosa.

-No para ser feliz pero si para eventos sociales ¿ese Ernest tiene novia?-dijo la tía sonriendo tranquila.

María aguantó las ganas de reir.

-Helga Wildert.-dijo comicamente.

-¡María!-dijo ahora la rubia y padre e hija se pusieron a reir.

-Ups, debes admitir que es gracioso.-dijo el hombre a su esposa que lo miraba seria.

-¡Y si vas con Norris!-sugirió la señora.

-No creo que quiera.-contestó picando su ensalada.

-Norris querra aunque se niegue.-señaló de nuevo la de cabello corto.

-¿Norris y Helga? No lo creo asi, hija.-dijo la tía.

-A leguas se ve que él la quiere mas que como se quiere a una amiga.-la sonrisa pícara desconcertó a la rubia que la miraba como si no fuera de ese planeta.

-Pues ves muy mal, eso no es cierto.-contestó rapidamente.

-Yo tampoco lo creo asi. He vistó su actitud ante ella. Es como su hermanita. Les digo yo que soy hombre.-

-Si ustedes lo dicen...-la sonrisa de ella seguía presente mientras comía sus panqueques.

-¡Eres muy ciega!-dijo Helga.

-¿A que te refieres?-preguntó ahora María extrañada.

-Nada, nada, es que odio tus miraditas.-

-¿Cuales? ¿Estas?-preguntó burlona pestañeando coquetamente.

-Ya chicas. Helga, yo no digo que le gustes pero tal vez si sea buena idea llevarlo de acompañante. A demás haras ver a ese Ernest que no te gusta en lo absoluto.-indicó la tía.

-No sé...- dijo picando su comida.

-¿Tienes miedo acaso?-dijo María provocandole.

-¿De qué?-

-De que Norris aproveche la oportunidad para declararse.-

-No creo que eso suceda.-dijo la rubia rodando los ojos.

-Bueno, bueno, ya no no diré nada mas pero piensatelo, Geraldine.-

-Puede ser. Veré si no tiene algo que hacer primero.-

-¿Él? Es un flojazo.-dijo María.

-¡María!-dijeron los esposos.

-Ah, no, eso si es verdad.-señaló la rubia comiendo con una sonrisa.

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-Hay que estudiar bien lo de esta noche.-lo jala hacía dentro.

Arnold entra a la gran casa y nota que es muy bonita por dentro, sofas rojos y una mesa de madera blanca. Divinidad sale de una puerta y sonrie.

-¡Señor amargado!-dice y se acerca para saludarlo. Arnold lo hace sonriendo.

-Divinidad.-

-¿Quiere ver mi cuarto? Venga, le va a gustar porque...-le sujeta la mano jalandolo.

-Divinidad, hija, Arnold vino a hablar sobre lo de esta noche.-

-Ay.-dijo triste.

-Pero otro día puedes enseñarmelo.-le dice y ella se recompone.

-¿Prometes volver?-

-Claro.-dijo él y la niña corrió a su cuarto  feliz.

-Bien, Arnold.-la señora se sienta frente a él y cruza las piernas.

-Señora.-dice él.

Ella lleva un lindo vestido floreado y su corto cabello suelto. No trae maquillaje y se ve fresca como una lechuga.

-Ese es mal comienzo. Me llamo Julieta, Julieta y no soy tan vieja, bueno, un poco para ti pero eso no importa. -dice seriamente.

-Julieta, yo soy Arnold y no Alfred.-señala sonriendole.

Ella rie un poco.

-¿Americano?-

-Si, ya te he dicho que vine en busca de mi Helga.-

-¿Tu Helga? ¿Como sabes que Helga no te rechazara? Ella es algo... especial.-dijo haciendo un ademán.

-Creeme, ya lo hizo muchas veces pero eso no significa nada.-dice sonriendo y haciendo una cara quemeimportista.

-Creo que lo tuyo es una obsesión.-dice haciendo un gesto con la boca.

Él se encoge de hombros.

-Puede ser pero no me culpes, ella igual paso por eso.-se encoge de hombros sonriendo al pensar en ella.

Y empezarón a ponerse de acuerdo en todo.

Al final de la mañana Julieta lo invitó a almorzar y él acepto despues de escuchar los ruegos de la niña que se emocionaba de tenerlo en casa. Él fue a vestirse al terminar la comida y ella le dijo que lo recogería en dos horas. 

-Suerte, amargado.-dijo dandole un beso en la mejilla.

-Gracias, Divinidad. Diviertete mucho con tu niñera.-

-Creame, lo hare.-dice contenta.

-Te veo en dos horas, amor.-se despidió con burla Julieta

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¿Han leído alguna vez un fanfic sobre una serie o programa o pelicula que no hayan visto? Por el simple hecho de: me gusta como actua este tipo pero no me interesa ver todo eso.

Yo lo hice una vez y fue doloroso. Jajajaj no sé nada de Harry Potter pero me gusta la actitud de Draco. Hay buenos fics pero algunos son tristes en verdad.

Hablando del capitulo... Saludos!

Regresando a Inglaterra.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora