Capítulo 2.

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Recojo mi cabello en un moño e intento a toda costa que el vestido negro pegado a mi cuerpo no se suba más allá de mis rodillas. A mi lado, Lorraine pinta sus pálidos labios de un rojo incandescente, haciéndole juego con su vestido igual de rojo y tacones negros, su cabello rubio va suelto en ondas no tan exageras, haciéndola lucir hermosa. Eso es algo que siempre he amado de Lorraine, su seguridad y carácter, porque, a pesar de los malos comentarios sobre su peso, ella no deja de sonreír y demostrar mediante su vestimenta cuan hermosa se siente.

—Deja de comerme con la mirada, cariño.

Sonrío un poco apenada mientras salimos del ascensor. El evento de caridad se da en un hotel de alto prestigio, en la cuarta planta, lugar de eventos. Gracias a Lore es que nos encontramos aquí, ya que con una rápida llamada y promesas a nuestro jefe de abarcar todo el evento hemos logrado acceder con un carnet de comunicación sin ningún problema.

—El plan es este —detengo a mi amiga, mirando a nuestro alrededor como todos ríen y hablan a alrededor de un escenario—: yo voy por Lawrence y tú haces las entrevistas a los invitados.

Lore asiente.

—Aunque...—miro al ascensor, donde mi amiga señala con asombro— no me dijiste que se viera así de atractivo en persona.

Lo último lo susurra, y mientras él pasa a nuestro lado escondo mi rostro con mi cabello, evitando que me note.

—Por Dios, Des. Te escondes como si estuvieses en una fiesta a la cual no te dejó ir tu madre —ríe, arreglando nuevamente el moño que deshice—. Ve por él cariño, sácale toda esa información que necesitas.

Nos alejamos. Miro a mi alrededor, buscándolo entre el montón de personas influyentes, doy con él, quien en una esquina del escenario saluda a unas cuantas modelos. Tomo aire, repasando una y otra vez las mismas preguntas que le deseo plantear. En el camino uno de los meseros me entrega una copa de vino blanco y lo acepto gustosa. Sigo mi trayecto, hasta estar a un par de metros de él. A lo largo distingo a Lore y ella me anima con sus pulgares arriba.

Sonrío. Antes de arriesgarme hecho un vistazo al lugar: el techo es abovedado, parecido a un castillo real, hay candelabros de luz blancas y todo aquí dentro parece encontrarse en iluminado por un color sepia, rozando la piel de cada presente. Me miro los brazos, mi piel morena parece brillar bajo la luz, contrastando a la perfección con mi vestido.

Alzo la mirada. Basta de cháchara, aquí voy.

—¿Señor Lawrence? —toco su hombro, llamando la atención de las modelos y de él.

No puedo evitar que las puntas de mis dedos rocen la tela de su traje, y siento como sus músculos se contraen bajo mi roce, obligándolo a apartarse de mi tacto.

—Un momento —se disculpa, da media vuelta y me sonríe.

Puedo en este mismo instante derretirme con esa sonrisa.

—Destiny Maher —me recuerda— la vi hoy en la mañana y me fue posible verla en la entrada con una chica muy llamativa de vestido rojo —me toma del codo, alejándonos de los demás— Finja conocerme.

Se regresa a los demás, y con un movimiento de manos les hace saber que se irá conmigo. Mi rostro arde de vergüenza. Su mirada vuelve a mí y no se aparta. Con una de sus cejas enarcadas me pide respuesta. ¿Qué puedo decir? Es él quien me ha arrastrado hasta no sé dónde y ha dado un giro radical a mi plan bien elaborado.

—¿No acepta un no como respuesta? —murmura. Eleva la mirada y vuelve a sonreír mientras saluda a más conocidos. Hago lo mismo cuando rodea mis hombros con su brazo.

Hasta el Final #1 ✅Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora