Problemas en el paraíso.

523 70 18
                                        

Dean bostezó desperezándose. Se había despertando en medio de la madrugada, con esa sensación de siempre, como si hubiese alguien más que Sammy y Bobby. Fue cuestión de asomarse por la ventana para confirmar su teoría.

Caminó con tranquilidad, sabiendo que el otro estaba enterado de su presencia, como él reconocía la del ángel.

- Hey, ¿Problemas en el paraíso?

Castiel estaba apoyado contra el impala, iluminado por la luna y aquella luz que Bobby siempre dejaba prendida afuera de la casa. Después de lo que había pasado, era raro y peligroso que el ángel anduviera solo, por lo que quedaba suponer que se había peleado con el arcángel demoniaco. El ángel no respondió nada, y el cazador lo tomó como un "todo se fue a la mierda".

- Vamos a tomar algo. – Propuso, buscando las llaves del Impala en sus bolsillos.



El vino dio vueltas en la copa de Lucifer, rozando los límites de derramarse. La mano libre del arcángel tamborileaba sobre el reposabrazos, buscando la calma. La copa terminó por estrellarse contra el piso y los cristales se dispersaron en todas las direcciones, dejando atrás la salpicadura de vino tinto.

Sentía que le habían arrebato algo que siempre fue suyo. Su ángel se marchaba de nuevo y tenía claro que los motivos seguían siendo los mismos que la primera vez. ¿Cómo hacerle entender que su amor era real?

La primera vez que vio al ángel, no tenía idea de cuán importante era para el cielo, solo le había gustado. Cruzaron un par de palabras y en seguida supo cuan inocente y noble era. Le eligió mucho antes de saber que era el destinado al recipiente de su hermano, ni siquiera sabía de sus habilidades que sobrepasaban a las de sus hermanos. Pero tenía claro una cosa, era el más hermoso ser con quien se cruzó jamás.

Corromperlo no fue simple, pero el ángel parecía muy abierto a sus opiniones y pensamientos, escuchándole aunque discerniera. Hasta que finalmente cayó en sus redes. Lo quería a su lado. No luchando, no muriendo, solo a su lado. Estuvo a su lado incluso el día en que lo perdió todo. Lastimado perdonaba sus pecados con una mirada y Lucifer se maldijo por arrastrarlo a esta pesadilla.

Quizá las cosas estaban encontrando su cauce. Ángeles en el cielo, demonios en el infierno. Pero Lucifer no podría vivir sin su ángel. Estaban hechos el uno para el otro aunque Dios no lo hubiese escrito. Eran desertores de Dios, ¿Por qué seguir el destino que él escribía?

Se abrió paso entre los cristales. Se quitó la ropa y se hundió entre las sabanas de la cama. Se sentía fría y solitaria, pero necesitaba dormir por los siguientes tres milenios.



Dean estaba de vuelta en casa, y Castiel se aseguró de devolverle las llaves antes de marcharse. El morocho tuvo que conducir el Impala cuando vio el estado del cazador, con suficiente alcohol en la sangre como para estrellarse con un camión en la carretera.

Volvió a casa en un pestañeo, evitando encender cualquier luz o hacer demasiado ruido y despertar a su familia. Se adentró en la habitación de Lucifer, cerrando suavemente la puerta.

El revoltijo de sabanas se removió, notificándole que el rubio estaba despierto. Lucifer tenía un pequeñísimo rango de visión, desde donde veía una parte del cuerpo del ángel parado a un lado de la cama, como pidiendo permiso.

- Hueles a alcohol, a la ardilla voladora y también a su carreta vieja. - Reprochó, girándose hacia el otro lado.

Castiel ignoró sus reclamos, quitándose hasta la última prenda y adentrándose en la cama por mucho que al mayor le molestara.

- Sabes que te amo, ¿Cierto? – Interrogó el ángel, apenas rozando con sus dedos la espalda ajena.

- No lo tengo claro últimamente. -

Esa frase buscaba un tono de enfado, pero sonó triste. Lucifer podía soportar cualquier traición de quien fuese, después de todo, no tenía mucho. Pero Cas era esa persona especial que convertía una pequeña astilla en un agujero en el centro de su pecho, porque él podía destrozarle con más facilidad que cualquier otro. Después de tantos años de confianza y lealtad, el ángel se rebelaba contra él de la forma más dolorosa. Antes habían existido días en los que sus puntos de vista chocaban, pero esta vez sentía que su pareja simplemente caminaba en otra dirección, lejos de su agarre. 

El ángel de Lucifer.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora