Juliana
Llegué con Val al dispensario y Luisa estaba llorando.
— Lu ¿Qué pasa? — Valentina se acercó a ella y le limpió las lágrimas.
El gesto hizo que sintiera una sensación desagradable en el estómago. No me gusta que Valentina esté tan cerca de Luisa sin saber de los sentimientos que tiene su amiga hacia ella.
— Nada Valen. — Se levantó, me miró y se acercó a mí. — Buenos días, soy la doctora Borges. — Estiró la mano para que la saludara.
— Lu... no seas mensa, es Juliana. — Valentina empezó a carcajearse y Luisa abrió los ojos sorprendida.
— ¿Hermana Juliana? Wow... hoy es el día de no usar hábito o ¿qué?
Sonreí y negué con la cabeza. Al parecer Valentina todavía no hablaba con ella.
— No, lo qué pasa es que no voy a ser monja doctora.
— Vaya... pues le sienta bien, quien se iba a imaginar que había semejante mujerón debajo de ese hábito.
Me repasó con la mirada haciéndome sonrojar.
— Lu.... — Valentina la fulminó con la mirada.
— Ahora me vas a decir que no te habías dado cuenta Valen...
Le preguntó y Valentina se tensó.
— Claro que es hermosa... — Me miró y sonreí como mensa. — ...Pero no necesitas incomodarla.
Luisa bufó, me guiñó un ojo amistoso y se volvió a sentar.
— Por cierto Lu... Juliana va a vivir con nosotras a partir del lunes.
Sostuve el aire esperando su reacción y fue exactamente la que me temía.
— ¡¿Perdón?! — Se levantó con las manos sobre el escritorio —¿Y se puede saber por qué no me lo consultaste antes de tomar la decisión?
Me sentí totalmente incómoda, yo no debería estar presenciando esta conversación.
— Por que es mi casa y hay por lo menos tres habitaciones extra que nadie ocupa.
— ¿Por qué tanto interés en traer a una desconocida Valen? ¿Te estás acostando con ella?
Las mejillas me ardían por la humillación y la vergüenza.
— ¡Basta! — Valentina alzó las manos al aire y volteó los ojos. — ¿Tengo cara de ninfómana? ¿Por qué todos piensan que me acuesto con todo mundo?
Yo la había juzgado de la misma manera hace menos de quince minutos y me sentí apenada.
— Tu fama te precede Valentina, no por nada tienes a medio gremio detrás de ti.
Sentí una punzada de celos en el pecho.
— Bueno ¡ya!, deja de decir cosas que no te constan Lu, ni soy una obsesa sexual, ni voy a permitir que le faltes el respeto a Juliana ¿Me entendiste? Si no quieres compartir la casa... puedes irte.
A Luisa se le humedecieron los ojos y el labio inferior empezó a temblarle.
— ¿Me estás corriendo Valentina?
La expresión de Valentina se dulcificó al verla llorar.
— Lu... escúchame... — la tomó de los brazos obligándola a que la viera, nunca había visto a Valentina tan molesta y desesperada.
— Se que estas estresada y triste, pero deja de hacer berrinche ¿si? Juliana va a vivir con nosotras ¿Qué problema hay con eso?.
— El problema es que no me tomas en cuenta para nada Valentina. — Empezó a llorar de nuevo y sentí un poco de pena. — Llevo años tratando de que me veas, de ser importante y nada, es como si fuera un cero a la izquierda. ¿Qué tengo que hacer Valen? Dime...
Valentina la miró confundida y la jaló hacia ella para abrazarla.
— No digas tonterías Lu, no tienes que hacer nada, claro que te veo, eres mi mejor amiga. — La rubia se tensó entre sus brazos, pero obviamente Valentina no lo notó.
No me gustó nada que no dijera la verdad y decidí confrontarla.
— ¿Por qué no le dices la verdad de una vez Luisa? — Hice la pregunta y me arrepentí inmediatamente de haberla hecho.
La rubia se separó de Valentina y me miró con enojo, preocupación y casi con súplica.
— Mira Juliana... me caes bien, pero si quieres vivir en nuestra casa y salir viva de aquí, mas te vale cerrar la boca.
Me amenazó apuntándome con un dedo.
—¿Hola?¿Se les olvida que estoy aquí? ¿De qué están hablando?
Valentina miró a su amiga con las manos en jarra, esperando una explicación.
Luisa se tensó y se puso pálida, la había puesto en una encrucijada, ahora tenía que ver cómo salir de esta.
—Valen... yo... quise decírtelo... desde hace tiempo yo... verás...
— Luisa se está acostando con Sergio. — Me adelanté.
La rubia me miró sorprendida y luego elevó la comisura de la boca en media sonrisa, al parecer no le molestó que ventilara uno de sus secretos con tal de que Valentina no se enterara del otro.
Por otro lado Val abrió los ojos como platos.
— ¡Oh Dios Lu! ¿Sexo heterosexual?¿En mi casa? ¡Que asco! voy a matarte. — La persiguió y la rubia se escapó riendo. — Ahora como voy a ir tranquila a mis guardias, ¿Hee? más te vale desinfectar los lugares en donde hayan hecho sus cosas.
No pude evitar sonreír, ojalá Luisa estuviera enamorada de Sergio y no de Valentina.
— Ahora entiendo todo... Juls... creo que te va a tocar comprarte unos tapones para los oídos. — Le levantó una ceja burlona a la rubia y las tres nos carcajeamos.
Ya que el ambiente estaba más relajado, Luisa se acercó a mí y me miró a los ojos agradeciéndome en silencio. — Perdóname por todo este alboroto Juliana, va a ser un placer tenerte con nosotras.
Tragué saliva, no había manera de que esto terminara bien, aún así me emocionaba vivir con Valentina.
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Give me Strength
Fan-FictionTras ser culpada injustamente de un crimen, Juliana es ingresada a un reformatorio juvenil. Al salir, encuentra refugio en el convento Del Sol, un lugar dedicado a ayudar a niños en situación de calle. Años después de dedicarse a la labor, decide...
