Valentina
Llegué emocionada a mi primer día real de trabajo en el dispensario. Me encantaba ver pacientes y ayudarlos así que la labor que empezábamos a hacer me llenaba de ilusión.
Estacioné el mustang y me bajé, no me había dado tiempo de cambiarme al salir del hospital, así que me quedé con el uniforme médico puesto.
Caminé a paso veloz y cuando llegué, había unas cinco personas esperando a ser atendidas. Las saludé, me presenté, y les pedí que se formaran conforme fueron llegando.
Entré al consultorio y me sorprendió no ver ni a Sergio ni a la hermana Juliana por ahí, pero no perdí el tiempo y me puse a trabajar.
La mayoría de los pacientes, venían por una gripe común o una indigestión, abrí sus historias clínicas, los revisé, les entregué medicamento y en menos de una hora estaba lista para irme.
Cuando estaba cerrando la puerta, la hermana Ally se acercó corriendo hacia mí.
— Doctora Valentina... que bueno que la encuentro.
—¿Pasó algo hermana?
— Es Andrea, una de las chicas que viene a clases en el convento. Lleva horas parada en la cornisa de la casa hogar... dice que se va a suicidar.
De solo escuchar la palabra "suicidio" se me contrajo el estómago.
— ¿Qué estamos esperando Ally? ¡Vamos! — entre rápido al dispensario por una jeringa y un sedante y después corrímos al coche.
— Juliana y Sergio están ahí desde hace un rato, pero no han podido calmarla, dicen que se les esta yendo de las manos.
Se persignó mientras yo manejaba a máxima velocidad, esquivando los coches para llegar al lugar. Cuando aparcamos, los bomberos ya estaban abajo con una especie de red de contención y la joven estaba parada en el borde de la azotea de la casa de 6 pisos.
El corazón me dio un vuelco y subí corriendo los escalones de dos en dos, dejando a la madre Ally atrás.
Cuando llegué había como cinco personas tratando de contenerla, entre ellos Sergio y Juliana.
— No se acerquen o me aviento. — Amenazaba.
— Necesito que todos salgan de aquí y me dejen sola con ella. — Hablé y todos me miraron extrañados, pero al ver el uniforme asintieron.
—No, no se muevan ¿Tu quien eres? ¿Qué haces aquí? — la joven preguntó.
Todos me miraron asustados sin saber que hacer y yo asentí dándoles a entender que le hicieran caso.
— Me llamo Valentina. Quiero ayudarte.
Me acerqué un poco más.
—No quiero tu ayuda.
— ¿Te cuento algo? — La joven de unos dieciséis años me miró confundida, como si no pudiera creer que yo quisiera contarle una historia cuando estaba a punto de aventarse al vacío.
— Hace tres años mi mamá se aventó de un edificio tres veces más grande que este, vi como lo hizo y no pude ayudarla.
La joven me miró sin decir nada y yo seguí acercándome a ella.
— Durante seis meses me subía a la azotea de donde se aventó. Me sentaba en el pretil y me preguntaba si yo debía hacer lo mismo.
Seguí caminando lento. Ya estaba muy cerca de ella, pude haberla jalado hacia mí, pero no lo hice.
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Give me Strength
FanfictionTras ser culpada injustamente de un crimen, Juliana es ingresada a un reformatorio juvenil. Al salir, encuentra refugio en el convento Del Sol, un lugar dedicado a ayudar a niños en situación de calle. Años después de dedicarse a la labor, decide...
