27. UP IN THE AIR - PARTE 2

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"Tú eras el amor de mi vida, la oscuridad, la luz,
esto es un retrato de unos torturados tú y yo,
¿es este el final?"

-Up in the air, 30 Seconds to Mars-


Pocos minutos después, Regina y él caminaban en silencio hacia la parte trasera de la casa. Ella se veía hermosa con su vestido blanco y ligero y el cabello húmedo, aunque le preocupaba que se fuera a enfermar si salía así al exterior.

Finalmente se encontraron con la puerta corrediza de cristal que daba al jardín trasero. Justo en frente había una mesa blanca de hierro donde solía desayunar los fines de semana cuando su mamá aún vivía. Más adelante, del lado derecho estaba la alberca techada donde hasta hace pocos meses solía practicar diariamente y del lado izquierdo se extendía un vasto terreno con arbustos de flores y uno que otro árbol.

Alexander abrió la puerta para Regina y ambos salieron al fresco del exterior, el sol brillaba con fuerza sobre todo y el aire era perfecto para pasar el día fuera. No por primera vez se lamentó de no poder estar menos cubierto, pero con su enfermedad eso era imposible.

Regina caminó hacia la mesa y se sentó antes de que Alexander pudiera retirarle la silla. Él se sentó frente a ella y la observó mientras ella hacía lo mismo con todo lo que les rodeaba. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho y los ojos entrecerrados para protegerlos del sol, el viento mecía suavemente su hermoso cabello dorado, que no exactamente rubio ni exactamente castaño.

-Esa es una piscina muy grande- dijo Regina de repente, al advertir que la estaba observando. Y él se reprendió mentalmente por no haberla llevado antes al exterior de la casa. Aunque la antigua Regina no disfrutaba especialmente de las actividades al aire libre.

Alexander sonrió al escuchar la palabra "piscina". Era inusual.

-Oh sí, practico natación- O, mejor dicho, practicaba.

-Por supuesto- dijo ella mientras miraba hacia la alberca con el rostro serio. - Eso lo explica todo-

Alexander la miro sin entender a qué se refería.

-No comprendo. ¿Qué es lo que explica? -

-Explica tu cuerpo- contesto ella.

¿Su cuerpo? ¿Cómo que su cuerpo?

Alexander bajó la mirada a su torso y su regazo sin entender nada. Al levantar la mirada se encontró con los ojos claros de Regina que lo observaban fijamente. Se sintió estúpido.

-Explican por qué tienes un cuerpo tan atlético y en buena forma, tan atractivo. - dijo Regina pronunciando cada palabra lentamente, con el tono de voz que usas para explicarle algo a un niño pequeño. No importaba, porque en ese momento lo único que pasaba por su cabeza es que Regina se había estado fijando en su cuerpo. De repente ella empezó a reír mientras negaba con la cabeza. Probablemente era por lo enmudecido que lo había dejado.

-Estoy tratando de decidirme si eres demasiado modesto o si eres demasiado penoso. Casi parece como si no supieras de lo que te estoy hablando. - dijo ella con una sonrisa en los labios mientras se recostaba perezosamente contra la silla.

Alexander sintió que la sangre subía a sus mejillas mientras observaba a la bella chica que tenía frente. No estaba acostumbrado a recibir ese tipo de halagos. Pero se sentía bien...

-Yo, em, gracias. Me alegra saber que me encuentras de tu gusto. - contestó sinceramente, sin saber que más decir en una situación así. Debió haber dicho algo mal porque Regina se puso seria de nuevo mientras susurraba algo.

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