"La luz está viniendo para devolver todo lo que la oscuridad robó."
-The Light is Coming, Ariana Grande-
Tanya abrió lentamente los ojos saliendo a la superficie de la inconsciencia, la luz del sol iluminaba el cuarto en el que ya se estaba acostumbrando a despertar. Suspiró e hizo el intento de estirarse. Fue ahí cuando sintió que algo le sostenía la mano. Tanya se sentó de golpe para ver una imagen que la dejó sin palabras.
Alexander estaba sentado en el suelo, con la cabeza descansando sobre el brazo que tenía en la cama y la otra mano aun sosteniendo la suya. Estaba completamente dormido y respiraba profundamente.
Tanya se soltó suavemente del agarre de su mano.
El chico había dormido en el cuarto con ella y era su culpa, pero después de aquella pesadilla simplemente no había podido quedarse sola... La noche anterior había estado... bien. Alexander Lébedev no era quien había esperado que fuera, había resultado ser... agradable. E infinitamente bien educado y elegante, podía decir.
Se inclinó ligeramente hacía él para verlo con más claridad. Las impresionantes pestañas le rozaban ligeramente los pómulos, y el cabello intensamente negro le caía sobre la pálida frente. Tanya frunció el rostro, era muy guapo la verdad...
El chico tenía la boca suavemente entreabierta y Tanya notó que también tenía unos labios bastante bonitos.
Como todo lo demás, dijo su subconsciente. Tanya negó con la cabeza. Ni siquiera le he visto todo lo demás...
Tanya casi se golpeó a sí misma. Estaba yendo demasiado lejos, tenía que despertar a ese chico ya.
Lo observó pensando la mejor manera de hacerlo. No podía simplemente sacudirlo y ya, ¿o sí? No parecía correcto perturbar una imagen de tanta paz. Lo mejor sería moverlo suavemente. No sabía porque estaba teniendo tantas consideraciones con él, pero Tanya acercó casi con temor la mano hacia su cabeza y la posó sobre aquellos cabellos ondulados. Eran más suaves de lo que había esperado.
Casi culpablemente, Tanya acarició los sedosos mechones de un negro tan intenso que parecía tinta, estos se escurrían entre sus dedos... Una mano se posó sobre la suya de repente haciéndola dar un respingo; no se había dado cuenta de que lo había despertado. Intentó retirar la mano, pero él se la sujetó.
-Buen día- susurró él.
Alexander levantó la mirada hacía ella y Tanya notó que inconscientemente se había ido acercando a él mientras dormía y ahora sus rostros estaban a sólo centímetros de distancia... Aquellos ojos la miraban fijamente ligeramente soñolientos, eran enormes y de un tono café rojizo que nunca antes había visto en nadie.
-Tienes unos ojos preciosos ¿sabías? - dijo involuntariamente. Pero, no le hacía daño a nadie decir la verdad ¿no?
¿Qué le sucedía ese día?
Alexander parpadeó dos veces y para su sorpresa, Tanya fue testigo de cómo él se sonrojaba profunda e intensamente. Rápidamente retiró la mirada de la suya mientras el rubor contrastaba terriblemente con su piel blanca.
Tanya lo observó divertida, y ligeramente sorprendida. Que interesante reacción...
-Gracias...-dijo él sonriendo tímidamente, aún sin mirarla -Los tuyos lo son mucho más-
-Sí...- dijo ella distraídamente, dando gracias de que no estuviera viendo la sonrisa de burla que tenía en la cara por haberlo avergonzado. - ¿No te lo dicen seguido, lo bonitos que son? - preguntó ella incrédula, sin poder dejarlo pasar.
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Twisted Fate
Roman d'amour"Por supuesto que te haré daño, por supuesto que me harás daño, por supuesto que nos haremos daño el uno al otro, pero esta es la condición misma de la existencia. Para llegar a ser primavera, significa aceptar el riesgo de invierno. Para llegar a s...
