La castaña lo voltea a mirar con sus labios fruncidos, confundida y molesta.
-¿Quién es ella?-
El pelinegro suspira, girando su cabeza para ver, a lo lejos, la chica que reía y saltaba por todo el lugar.
-Ella es Dagger...la que lo cambió todo-
-Tu igual-le sonríe. Su hermana suspiró mirándolo.
El pelinegro desvío su camino del de ella, y así comenzaron a ir a diferentes lugares. Mientras que Camila se había quedado afuera, Hades aceleró su paso dirigiéndose al interior de la estructura, caminando hasta un lugar en específico.
Pronto, quedó frente al escritorio de la secretaria de la escuela, quien alzó sus ojos para mirarlo. Hades apretó sus labios.
-Buenos días-sonríe la jóven mujer con amabilidad.
-¡Buenos días!-sonrió por igual.
-¿Se le ofrece algo, caballero?-alza una ceja algo curiosa.
-Oh si si, algo-asintió al instante-. Me gustaría ver el expediente de uno de los estudiantes-dictó.
La mujer se queda callada observándola con atención, él parpadea mirándola.
-¿El expediente?-repitió ella.
-Aja-asintió seguro.
-Si, claro...-asiente mirando unos papeles.
Él sonrió esperando y asintiendo con gusto, pero se confunde al ver que ella no hacía nada.
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