Sana POV
Nos encontramos en un parque que estaba cerca de la casa de Dahyun para tener una cita antes de que se fuera unos días al nacional de fútbol.
Estábamos en el césped acostadas, viendo el atardecer y disfrutando de la soledad que había en el parque.
-Si miras esa nube parece un elefante comiendo mermelada de fresa.
Decía mientras apuntaba al cielo para que ella lo viera.
Dahyun comenzó a reír a carcajadas.
-A veces dudo de tu salud mental. ¿Cómo puedes ver eso? ¡Yo veo una bola de nieve!
Mi chica decía entre risas, contagiándome de felicidad.
-¡No! Es que no estás apreciando las nubes lo suficiente.
Vociferé como si estuviera hablando de un tema verdaderamente serio.
-¿Cómo haces eso?
Preguntó con una mirada llena de curiosidad.
-Verás, mi padre me contó esto. Existe una fábrica de nubes en el cielo. Se crean figuras pero con el viento se deshacen... solamente tienes que mirar con otros ojos, ¿entiendes?
Claramente era un cuento que mi padre me contaba desde pequeña, pero me gustaba recordarlo. De ahí, mi creatividad para ver el cielo invadió mi pensar.
Dahyun soltó en risas mientras acariciaba mi brazo y jugaba con mis dedos.
-Oh, ¿y cómo puedo mirar con otros ojos?
La capitana fingió una voz grave para ser juguetona.
-No es tan fácil, Kim Dahyun. Tienes que hacerle un gran favor a los dioses de las nubes, ellos son los que trabajan en la fábrica para crear elefantes comiendo mermelada. ¿Entiendes? ¡No es tan fácil!
Yo seguía recitando aquel cuento que vivía en mi memoria.
Dahyun sonrió de una manera noble y me miró fijamente.
-¿Qué favor?
Preguntó con curiosidad. Me impresionaba que quería seguirme el juego.
-El favor de... ¡Ganar en una lucha de cosquillas!
Yo rápidamente me lancé encima de ella para ganar la batalla primero.
Dahyun se retorcía de la risa cuando sentía mis manos recorrer sus costillas, sabía que ahí era su punto débil.
-¡No! ¡No es justo!
Intentaba defenderse pero yo era la líder en las batallas de cosquillas, soy muy buena.
-¡Jamás veras al elefante!
Decía jugando con ella.
-¡Tú jamás verás al pollito comiendo pizza!
Dahyun respondió entre risas. Yo me sorprendí y me detuve.
-¿Ah? ¿Cuál pollito?
Miré al cielo, sabiendo que era una manera de distraerme y que ella me dominara a mí en el juego.
-¡Ajá!
Dahyun se abalanzó sobre mí y me cambió de posición. Ahora yo era la que estaba en el césped y ella, haciéndome cosquillas.
-¡Eres una gran tramposa!
Fingía estar enojada pero las risas me lo impedían.
-¡Está bien, está bien! Me acaban de hablar los dioses de las nubes.
Dije mientras sostenía sus manos para que no me mataran de la risa todavía más.
-¿Qué dicen?
Preguntó mi chica.
-Ya tienes permiso de ver las figuras. Mensaje oficial, cien por ciento real.
Dahyun fingió estar muy emocionada y me miró directamente a los ojos, dejando caer un poco de su peso sobre mi cuerpo.
-Prefiero ver las nubes en el reflejo de tus ojos.
Se acercó y depositó un beso en mi sonrisa.
-Eres una cursi, me va a dar diabetes.
Comenté a manera de broma para después lanzarme a su boca.
Comenzamos a besarnos y por un momento sentí que a Dahyun no le importaba que estábamos en público. Cualquiera que caminara por el parque podría vernos.
Intenté profundizar el beso y la capitana lo permitió.
Nuestras bocas hicieron un baile como en aquellas películas de Hollywood viejas, en donde los protagonistas bailan como si fueran uno mismo.
Sentía que el tiempo se detenía para nosotras y que la fábrica de nubes haría una figura solo para nosotras.
Tomamos un pequeño respiro entre besos por qué se nos había olvidado cómo hacerlo.
Admiré su rostro, su piel, sus cejas, su nariz, su sonrisa... sus ojos. Pasé mis dedos por su cabello, acomodando un mechón detrás de su oreja. Ella no paraba de verme, me sentía como su película favorita.
-Te amo.
Dahyun expresó.
-Yo no... porque me mentiste, no había ningún pollo comiendo pizza en el cielo.
Fingí hacer un puchero mientras ambas reíamos sin parar.
-¿A qué hora te irás mañana?
Pregunté.
-A las 6 am, estarás profundamente dormida.
Seguía acariciando su rostro.
-Te voy a extrañar, princesa.
Respondí con tristeza.
-Y yo a ti, pero voy a ganar ese partido por ti.
Dahyun besó mi frente.
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SHE (saida)
أدب الهواةSana se enamora de una chica totalmente fuera de su alcance, Kim Dahyun la jugadora de fútbol más influyente de su escuela. Cuando ella le confiesa a su mejor amigo Jimin, que siempre ha estado enamorado de ella, él hará lo posible por arruinar el r...