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Sana POV

-Sí, sí. Prometo hacerlo hoy mismo.
Dije mientras balbuceaba. Mis ojos se tornaban blancos al escuchar al profesor B dándome órdenes sobre el anuario escolar que por cierto, tenía que terminarlo lo más pronto posible.
-¡Han pasado semanas y aún no has tomado ni una sola foto de los partidos de fútbol femenil! ¿Sabes que tu beca podría irse al carajo?
El profesor se llevó las manos a su calva. En verdad estaba estresándolo demasiado y ya llevábamos semanas peleando. Él quería que yo fuera a cubrir el partido de las chicas, tomar algunas fotos para el anuario sobre la vida deportiva de la escuela.
-Bien, prometo hacerlo hoy. No más.
Suspiré profundamente. Él sabe lo mucho que odio estar cerca de los atletas de la escuela. Son egocéntricos, sienten que todos les debemos la vida por poner el nombre de nuestra escuela en "alto" durante sus torneos.
-Confío en ti, Sana.
El profesor B me entregó una memoria vacía para mi cámara. Así podré tomar las fotos necesarias para el anuario.
-Por cierto, ¿A qué hora es el partido?
Pregunté con nerviosismo.
-¡Ah, Sana! ¡No puedo creerlo!
El docente vociferó con desesperación. Al fin se dio cuenta que nunca pongo atención a sus indicaciones.

Salí de la escuela, eran horas fuera del horario normal. 4 pm, el sol caía lentamente haciendo del cielo su propio lienzo. Me encanta.
Me puse la cámara con la cinta al rededor del cuello y dejé a mi mochila colgar de un hombro. Abroché las agujetas de mis tenis "Converse" blancos y caminé directo a casa. No estaba tan lejos de ella.
Mi respiración se sentía agitada y tuve que ponerme la mano en el pecho.
-¿Al fin me dará un infarto?
Dije viendo al cielo, como si alguien me escuchara. Reí por qué me doy cuenta que no hago ni lo más mínimo de ejercicio.
-Tal vez te dé un infarto si te robaran esa cámara. Guárdala mejor.
Escuché una voz familiar al llegar a mi hogar.
Voltée al jardín que separa mi casa con la del vecino y ahí estaba, mi mejor amigo.
-¡Jimin!
Corrí hacia él, dejando caer mi mochila al piso.
El chico me abrazó con fuerza y me dio un beso en el cachete.
-Hey, ¡No te dio un infarto... aún! Me alegra verte un día más.
Ambos comenzamos a reír por lo estúpido que fue ese comentario de mi parte.
-¿Qué hace usted por aquí?
Habló Jimin con  un tono de voz muy renacentista y formal.
-Vine a dormir un poco, el profesor B me obligó a cubrir el partido de fútbol.
Después de mencionarlo, mi mejor amigo rápidamente miró su reloj.
-Sana...¿Sabes que el partido empieza en 15 minutos? Bueno, eso creo.
En ese momento, mi corazón se detuvo.  Sentí que mi estómago estaba a punto de explotar de los nervios.
-¡N-No...no, no,no!
Corrí por mi mochila y se la lancé directamente al pecho, haciendo Jimin se sofocara un poco.
-¡Al rato volveré por mi mochila! ¡No puedo perder mi beca por un estúpido partido de estúpibol!
Salí corriendo más rápido de lo que me hubiera imaginado en mi vida. Tendría que llegar justo a tiempo al partido, no puedo faltar una vez más.
-¡Ey, cuidado con la cámara!
Gritó Jimin hasta el otro lado de la calle con preocupación. Los profesores nos prestan las cámaras si formas parte del comité de anuario. Romperla o perderla, me costaría todo mi dinero.

SHE (saida)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora