Cuando Albert regresó al departamento encontró todo en silencio; le rogaba a Dios que Candy no hubiera salido a buscarlo como una vez ya lo había hecho.
Vio la luz de la sala apagada y la puerta de la recámara entreabierta y se sobresaltó un poco cuando llamó a Candy y no obtuvo respuesta. Pero al entrar a la recámara la encontró ahí, tendida en el piso sobre los diarios, esos diarios que él había decidido esconder para que no los viera, tratando de evitarle más dolor.
Candy parecía dormida pero Albert pudo darse cuenta de que había estado llorando, se veía tan vulnerable y hermosa, ¿cómo era posible amarla tanto? ... Con suma ternura se acercó a ella y la cargó en sus brazos, no era la primera vez que lo hacía, pero nunca había deseado tanto como ese día el sentirla tan cerca de él.
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En el momento que Albert entró en la habitación, Candy lo había oído como entre sueños y se había despertado, pero decidió no decirle nada porque lo había escuchado empezar a disculparse en voz apenas audible... Tal vez si ella se movía y despertaba por completo, el encanto del momento y la confesión de Albert pasarían y ellos no volverían a tocar más el tema; de por sí ya nunca hablaban de Terry, pareciera como si ese tema se hubiera convertido en tabú para ellos.
Candy sintió como Albert se acercaba a ella, la tomaba entre sus brazos y sin esfuerzo alguno la levantaba acercándola a su pecho. Ahí estaba ella, rodeada de esos brazos fuertes que siempre la hacían sentir segura y confiada, de esos brazos en los que tantas veces se había refugiado para buscar consuelo... solo que ahora, el sentirlo tan cerca de ella y el aspirar su aroma le estaba embriagando todos los sentidos y la estaba haciendo sentirse mareada, inestable... ¿Qué le estaba pasando?!
Mientras Albert con inmenso cuidado la recostaba en su cama, Candy pudo oírlo decir en voz baja, como deseando no despertarla y a la vez deseando que pudiera de alguna forma escucharlo:
ーPerdóname Candy, temía que te afectara y te entristeciera el ver las publicaciones, por eso las escondí... Debí de habértelas mostrado antes, lo siento.
Candy se acababa de dar cuenta de que no quería que Albert malinterpretara sus lágrimas. Sí, le dolía hasta el alma lo que había leído en esos diarios sobre Terry, pero desde hacía ya tiempo atrás se había dado cuenta de que sus sentimientos por él se habían tornado un tanto borrosos; ya no le era tan claro lo que sentía realmente por Terry, o si sentía... que tanto lo amaba, o si lo seguía amando.
Todo ese tiempo de convivencia con Albert la había ayudado tal vez para anestesiar lo que sentía por Terry, para de una forma sanar su corazón... Albert, siempre apoyándola, su amigo y confidente, su... ¿Qué más era Albert para ella?
Inmersa en sus cavilaciones de repente sintió las suaves manos de Albert envolviéndola con delicadeza, una de ellas acariciando sus cabellos mientras tomaba un rizo entre sus dedos y la otra acariciando su mejilla y enjugando sus lágrimas...
«¡Dios mío!... ¿Qué está pasando?...»
Albert siempre la había consolado, pero nunca de esa manera, o al menos ella no lo había notado hasta ese momento. Sus brazos fuertes, su aroma, su ternura, todo él hacía que su alma se estremeciera y que deseara perderse en él para siempre... ¿Podría estarle pasando eso, con su amigo?...
Y como si sus caricias no hubieran sido suficientes para poner su mente en blanco, de pronto pudo sentir su aliento acercándose cada vez más a sus labios y tuvo que hacer uso de toda su voluntad para ahogar un suspiro... ¿Acaso Albert estaba a punto de besarla?!... ¡Oh Dios! ... ¿Qué tenía que hacer ella?...
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Siempre te esperé
Fanfiction¿Qué pasaría si Candy le confiesa su amor a un Albert recién recuperado? Albert ha sido el salvador de Candy en más de una ocasión, aunque ella solo recuerda una de esas veces. Años después de esto, durante la Primera Guerra Mundial, Albert sufre un...
