Capítulo 46

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ー¿Pero, cómo que te vas, tío? ーpreguntó Archieー. Pensé que te quedarías para toda la celebración.

ーTraté Archie, pero no pude posponer el viaje, necesitamos salir hoy si queremos tomar el transatlántico a tiempo ーdijo William.

ーBueno, entonces que tengan un buen viaje y mucho éxito con los negocios.

ー¡Gracias, Archie!

ーAdiós y cuídalo, George ーdijo Archie, dándole a William unas palmadas en la espalda.

ーPor supuesto ーcontestó George.

William se despidió de todos los invitados y él y George se dirigieron a tomar el coche que los llevaría a la estación de tren.

La fiesta continuó. Los niños la pasaron estupendo, las directoras descansaron como hacía mucho tiempo no lo hacían, y Archie, Annie, Patty y Candy platicaron y se pusieron al corriente de todos los últimos acontecimientos.

Patty seguía con la universidad y sus clases para maestra, había adoptado a una nueva tortuga a quién había llamado Hughley II; debido a esto, Candy pensaba que de nuevo le estaba costando trabajo estar sola sin sus padres, y posiblemente aún no había hecho muchos amigos en clases. Patty era ahora una joven mucho más segura de sí misma que como lo era cuando recién se conocieron, pero debido a su carácter introvertido, le costaba más trabajo relacionarse con los demás. ¡Cómo hubiera querido acompañar a su querida amiga y hacerle el ajuste a su nueva vida más fácil! Pero estaba consciente de que solo ella podía encontrar la forma para sobreponerse al dolor de la pérdida de Stair, y estaba segura de que lo lograría.

Annie, aún sin saber qué hacer con su vida, estaba feliz con su compromiso y se mantenía ocupada organizando la boda, que se celebraría a finales del año en curso. La verdad era que con su carácter y la educación que había recibido casi durante toda su vida para convertirse en una dama de sociedad y en la administradora de su hogar, eso era lo que la hacía más feliz.

A Archie se le veía más contento y por fin enamorado; tal como Albert decía cada vez que lo encontraba de nuevo, parecía más maduro y centrado. En definitiva, la universidad lo estaba estimulando a tomar buenas decisiones y a sentar cabeza.

Una vez que la fiesta terminó y las niñeras se hicieron cargo de llevar a los niños a sus recámaras, los adultos empezaron a retirarse también a sus habitaciones.

ーCandy, siento que no tuvimos oportunidad suficiente para agradecerle al señor Ardlay por todas sus atenciones.

ーNo se preocupe señorita Pony, ya podrán escribirle después si así lo desean. Y aparte, aún no termina nuestra estancia en Chicago, Albert me dijo que dejó todo arreglado para que mañana salgamos de excursión con los niños.

ーHacía más de veinte años que no visitaba la gran ciudad, ¿sabes Candy? ーdijo la señorita Pony.

ーY yo dudo que pueda sacarme algún día de la mente el haberme hospedado en un lugar como este ーdijo la hermana Lane.

ー¿Por qué no aprovechan para descansar o hacer lo que más deseen? ーles preguntó Candy, feliz de verlas tan contentasー. Creo que ya les mostré en dónde está la biblioteca y la sala de música, la misma tía Elroy dijo antes de retirarse a sus aposentos, que se sintieran con la libertad de recorrer la residencia y sus jardines. Y como vieron, hay también un lago. Disfruten de su estancia y descansen, desentiéndanse de los niños y no se preocupen por ellos, para eso tienen a las institutrices y niñeras que Albert contrató.

ーEs verdad, muchas gracias Candy, creo que quienes más disfrutaremos de tu cumpleaños seremos nosotras. Ya nos habíamos olvidado de lo que era tomar un tiempo para hacer lo que se nos viniera en gana ーdijo la hermana Lane, haciendo que todas rieran de buena gana.

Siempre te esperéDonde viven las historias. Descúbrelo ahora