Capítulo 23

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William colgó el auricular con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro. Le acababan de reportar que Candy había comprado su boleto a Rockstown inmediatamente después de haber recibido el paquete que le había enviado, ella y Patrick saldrían al día siguiente.

ーWilliam, necesita... ーempezó a decir George, mientras abría de repente la puerta de la oficina. El encontrarlo con sus sentimientos al desnudo, le había impedido terminar la frase.

ー¿Sí George? ーle contestó él, aún sin poder esconder la enorme sonrisa que se le había pintado en el rostro, a raíz de la llamada de Patrick.

ー¿Buenas noticias?

ーEh, sí... ーrespondió, esforzándose por mantenerse serio.

ー¿Quieres compartir? ーpreguntó George, entrando, cerrando la puerta detrás de sí y sentándose en el sillón de la antesala.

William se sentó frente a él e inclinando su cuerpo hacia enfrente, colocó sus manos sobre sus rodillas y empezó a hablar:

ー¡Candy ha corrido a comprar un boleto para Rockstown tan pronto como recibió mi regalo!

ー¿Y eso te extraña?

ーUn poco...

ー¿De verdad?... Bueno, espero que a estas alturas ya no te quede la menor duda de la naturaleza de los sentimientos de la señorita Candy para contigo.

ーMmmhh, todavía no puedo cantar victoria George. Aún tengo que esperar a ver que pasa en Rockstown una vez que vea a Terry. Por más buena mano que me haya tocado, aún no puedo saber si mi oponente tendrá una aún mejor...

ーQuien te escuchara diría que estás en medio de un juego de Poker.

ーNo, en realidad no es un simple juego de cartas George, es mi vida y me estoy jugando mi felicidad.

ー¿Y no te da miedo perder?

ーMe aterra, pero no tengo opción... Te diría también que no estoy contento por haberla tal vez manipulado de esa forma, pero siento que ésta es mi oportunidad George, he esperado tanto tiempo por una oportunidad con ella que no puedo desperdiciarla. Y si acaso llego a perder, al menos sabré que me lo jugué todo.

Necesito saber si ella me ama también, aún por encima de él, y si en el camino a saberlo puedo ayudar a Terry y al corazón de Candy a dar cierre a la relación, me daré por bien servido.

ー¿Y si pierdes?

ー¿Y si pierdo?... si pierdo, al menos la mujer que amo sería feliz, aunque no junto a mí. La extrañaría siempre, pero si ella es feliz, pues... no creo que tenga que explicarte más, siento que tu puedes entenderme.

George no dijo nada, solo sonrió ligeramente. Él había hecho lo mismo por Rosemary y en su caso, Vincent había tenido la mano ganadora; pero al menos le quedaba el consuelo de que ella había sido feliz.

********

Lo primero que hizo Candy al dejar el teatro ambulante a mitad de la función, fue limpiarse las lágrimas, erguirse, respirar hondo y armarse de valor para poder hacer aquello por lo cual había ido hasta allá: buscar a Albert, y si era posible rogarle que regresara a Chicago con ella.

ーEh, disculpe, ¿es usted la señorita Candy? ーdijo una voz dulce a sus espaldas.

Candy no podía pensar en quién, aparte de Albert, podría conocerla en ese pueblo, y con curiosidad se giró y la vio. Aunque se veía más delgada y demacrada, era ella: Eleanor Baker, la famosa actriz y madre de Terry, sus ojos eran iguales a los de él.

Siempre te esperéDonde viven las historias. Descúbrelo ahora