A pesar de lo exhausto que se sentía, Albert sabía que no podía dejar pasar más tiempo sin avisarle a George que se encontraba bien y mientras Candy dormía, decidió dirigirse a la caseta de teléfono más cercana que estaba justo al lado de la oficina postal para hacerlo. Había dudado si era mejor comunicarse con George a través de un telegrama en vez de por teléfono, pero decidió que no solo le ahorraría tiempo de preocupación si le llamaba, con un telegrama corría el riesgo de que dudara de su veracidad y eso era algo importante, necesitaba hacerlo de manera más personal. Total, ahora el hecho de que tuviera que pagar más dinero por una cosa u otra no importaba en lo absoluto y ya lo había hecho sufrir lo suficiente todo ese tiempo mientras había estado desaparecido.
Pasaban de las cinco de la tarde y era viernes, a esa hora las oficinas ya estaban cerradas, pero conociendo a George, esperaba encontrarlo aún ahí si es que no andaba de viaje de negocios.
ーOperadora.
ーSeñorita, ¿puede por favor comunicarme a la oficina del señor George Villers, en el Banco de Chicago... y pedirle que autorice una llamada a cobro revertido?
ーSí claro señor, ¿de parte de quién?
ーDe... William...
ーUn momento por favor.
Albert esperó con nerviosismo, rogándole al cielo que George no anduviera de viaje y cuando escuchó que la operadora llamaba no pudo más que contener la respiración. Era tarde para que la secretaria de George aún estuviera trabajando, así que esperaba que fuera él quien contestara directamente.
ーSí, diga.
ーTengo una llamada para el señor George Villers.
ーSí, soy yo. ーdijo, dándole un trago a su café.
ーEl señor William quisiera que aceptara su llamada a cobro revertido.
George se atragantó al escuchar el nombre, escupió el líquido sobre el auricular y de inmediato preguntó para asegurarse que había oído bien ーEh... ¿Disculpe, el señor quién?
ーEl señor William, ¿la acepta?
Limpiándose la boca con prisa y haciendo igual con el teléfono, logró contestar con prontitud y obvio nerviosismo en su voz, cosa rara vez vista en el flemático de George.
ーSí, sí claro... acepto.
ーGracias... un momento, lo comunico.
- - - - -
ー¿George?
ー¿Es usted Sir William?!
ーSí George, soy yo.
En el instante que escuchó a su muchacho pronunciar su nombre le reconoció y el torrente de sentimientos que se aglomeró en su garganta le estaban provocando mucha dificultad para responder. Albert continuó, no quería hacer la llamada larga pero necesitaba proporcionarle a su querido amigo la calma de la cual muy seguramente no había gozado en el transcurso de los últimos años.
ーGeorge, no puedo hablar mucho, pero quería que supieras que estoy bien.
ーSir William, ¿en dónde se encuentra, qué pasó?... Lo hemos buscado por años, ninguno de los detectives que contratamos pudieron dar con su paradero.
ーEs una larga historia George y por favor deja de llamarme Sir William, vamos, tú y yo aún somos amigos, ¿o no?... Tengo mucho que contarte y no quiero hacerlo a través de un aparato telefónico, pero quiero que sepas que si no me había comunicado antes con ustedes fue porque tuve un accidente en Italia y perdí la memoria...
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Siempre te esperé
Fanfiction¿Qué pasaría si Candy le confiesa su amor a un Albert recién recuperado? Albert ha sido el salvador de Candy en más de una ocasión, aunque ella solo recuerda una de esas veces. Años después de esto, durante la Primera Guerra Mundial, Albert sufre un...
