ーGeorge, ya sabes entonces dónde encontrarme si me necesitas durante el fin de semana, ¿verdad?
ーSí William, pero trataré de no molestarte. Más de mes sin ver a la señorita Candy... no quiero cargar sobre mi conciencia el interrumpirte durante tu tiempo con ella. ¿Llevas todos los papeles?
ーTodos. Y no es solo más de mes sin verla George, tampoco le he escrito.
ー¿Y se puede saber por qué? ¿O me dirás que es otra de tus "jugadas"?
ーNo, no precisamente una jugada. Cuando se fue me pareció que realmente estaba muy confundida, creí que necesitaba darle espacio... espero que en este tiempo haya podido solucionar sus dudas y también espero que no me haya olvidado.
ーDudo que lo haya hecho. ¿Le escribiste me imagino, para decirle que la visitabas?
ーMmmhhh...
ー¡Ah, por cierto! Hablando de correspondencia, todo esto llegó hoy para ti , con tanto trabajo Amelia había olvidado entregártelo, pero aquí están, ¿te los dejo sobre el escritorio? ... ¿Los quieres revisar de una vez, o ya que regreses?
ーNo, no... Dámelo de una vez, no quiero irme con pendientes en la cabeza, ahora mismo reviso la correspondencia, gracias.
ーPor nada, te veo el lunes entonces ーle dijo George, mientras le extendía un paquete de al menos diez sobres.
ーSí George, buen fin de semana.
William se dirigió a su escritorio y empezó a abrir la correspondencia, que en su mayoría eran invitaciones a eventos de beneficencia, agradecimientos por donativos, una carta de Archie mencionando su deseo de asistir a la universidad en Boston, y un sobre con un remitente que desconoció.
Acercando el sobre, leyó que venía de Nueva York y se sorprendió en sobremanera al leer de parte de quién. Con cuidado tomó su abridor de cartas y empezó a abrirlo, tenía una ligera idea de a qué se podía deber esa misiva y esperaba que ante todo y sobre todo, si se debía a lo que él se imaginaba, fuera una carta civilizada.
Querido señor William Albert Ardlay,
¿Quién me hubiera preparado para siquiera imaginar que el "señor Albert", aquel hombre que me ayudó a deshacerme de esa bola de rufianes en Londres y quien golpeaba tan bien, sería el mismo "anciano multimillonario" que adoptó en su familia a mi amor de adolescencia?
El haberme topado de frente con esa nota en el New York Times, que estoy seguro usted también habrá visto, hizo que casi me atragantara con el café... a fin de cuentas, como actor que soy, pude disimular muy bien mi turbación; aunque tengo que admitir que nunca en mi vida me había pasado un trago de café tan amargo...
William se reacomodó incómodamente en su silla de piel, se talló la barbilla con una mano, respiró hondo y se dio valor para seguir con la lectura... ¿De verdad pensaba reclamarle?
Y bueno, como ya sabes, la foto y el artículo no dejaban mucho a la imaginación... y si he de serte sincero, estuve a punto de hacerla trizas y aventarla por los aires. No lo hice, no te preocupes, aunque tal vez te parezca difícil de imaginar, también yo he madurado con los años...
Te agradezco por haber tratado de ayudarme cuando me encontraste en ese teatro ambulante de mala muerte y me disculpo si te traté con frialdad, lo que menos quería era tu lástima... espero que me entiendas.
También te pido disculpas si nunca hice nada por visitarte mientras estuviste amnésico, ella me mencionó muchas veces que la estabas pasando muy mal y sin embargo, yo me encontraba tan enfocado en mí mismo y en mi "ascendente" carrera, que no pensaba en nadie más... hasta que por jugadas del destino, bueno, tuve que empezar a hacerlo...
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Siempre te esperé
Hayran Kurgu¿Qué pasaría si Candy le confiesa su amor a un Albert recién recuperado? Albert ha sido el salvador de Candy en más de una ocasión, aunque ella solo recuerda una de esas veces. Años después de esto, durante la Primera Guerra Mundial, Albert sufre un...
