-Alex-la puerta se abrió dejando ver a mi hermana-¿Qué hacen aquí solos?
-Me despedía de Alex-carraspeo-tengo que encontrarme con alguien así que me voy.
-¿Tienes una cita?-mi hermana alzó una ceja y yo hice mala cara. Él lo notó, se echó a reír
¿Por qué él tiene una cita? Calma Alex, no tienes motivos para ponerte celosa.
-Algo así-sonrió-si me ves llegar feliz al set mañana es porque me la pasé de puta madre.
¡JA! me besaba pero tenía una cita después. Era un idiota.
-Alex, Marco te espera en la sala-vi como tensó la mandíbula. Como dije antes, dos podemos jugar este juego.
-Ya voy-Danna salió la de la habitación y yo empecé a caminar hasta la puerta-te agradecería que te salieras. Necesito ponerme linda para Marco, debo al menos parecer presentable frente a él.
-¿Mucho interés en agradarle?-cruzó lo brazos.
-No te imaginas cuanto-aún me sentía débil y mi cuerpo dolía, pero supongo que mi orgullo es más grande. Además, él empezó-así que por favor sal.
-Bien-dijo seco y salió.
Suspiré recostandome en la puerta. Muchas emociones me causaba este chico.
Salí de la habitación unos minutos después. Marcó hablaba animadamente con mi hermana y Ester.
-Hola-mi voz aún se escuchaba rasposa.
-Ven-el chico me guío hasta el mueble más amplio y me arropo con las mantas.
-Marco nos contaba por qué había venido a estudiar a España-dijo Danna.
-Aunque lo suyo es el arte, le gusta pintar-se sonrojó un poco.
-¿Enserio?-Ester abrió los ojos-este tío es una caja de sorpresas.
-Cuando vivía en Italia me gustaba dibujar cuerpos-carraspeo-tuve una novia y la pintaba siempre desnuda, tengo curiosidad por el cuerpo humano. Los paisajes también son mi especialidad.
-Vaya...me siento en titanic-reímos ante el comentario de mi hermana.
-Eso no lo sabía-le pegué levemente en el hombro, tampoco es que mí estado me permita hacer mucha fuerza.
-Se me pasó decirte-dijo con una sonrisa inocente.
Pasó la tarde y Marco se fue.
-Yo te doy la bendición para que estés con él-dijo Danna emocionada-es perfecto para ti. Es lindo, atlético, inteligente, no es arrogante, divertido, sabe cocinar y es muy amable. Mira nada más como se preocupo por ti hoy.
-No lo sé chicas...no creo que sea para mí-arrugue la nariz.
-¿Por qué?-Ester alzó las cejas.
Porque no es Aron.
-No lo sé, siento de verdad que podemos ser grandes amigos pero solo eso-resoplaron.
-Pues veamos como pasa el tiempo, sé que te va a conquistar-reí mientras negaba con la cabeza.
La verdad no estaba ni segura si sentía algo por Aron, sólo sabía que cuando estaba con él mi pulso se aceleraba y no podía pensar con cordura.
Después de cenar Ester se fue y me quedé sola con Danna.
-¿Cómo te fue hoy?-pregunté sentandome a su lado.
-Pues bien-dijo cabizbaja.
-¿Qué pasó?-conocía a Danna muy bien, sabía que esa mirada que acababa de poner era de tristeza.
-No quería decir nada frente a Ester porque seguro que arma un escándalo y le parte la madre a Jorge-abrí los ojos.
-¿Te hizo algo?-una lágrima rodó por su mejilla.
-Creo que me engaña-sollozo y me abrazo fuertemente-hace un par de días vi unas conversaciones en su celular con una chica bastante insinuantes.
-¿Hablaste con él de esto?-negó con la cabeza-debes hacerlo, no puedes quedarme aquí haciéndote ideas y pasar como si nada.
-No sé cómo decirle-lloró más fuerte-me gusta mucho Alex y me duele pensar que me puede estar engañando.
-Tranquila bonita-acarie su cabello-sólo hablen, pueden llegar a una solución.
-Te amo-besé su cabeza.
-Y yo a ti tonta-nos quedamos un rato más así y nos fuimos casa una a su habitación.
Estar ahí me hacía recordar lo de esta tarde. No quería pensar más en el chico con lunares que me estaba volviendo loca, me hervía la sangre de sólo pensar que está con otra chica seguramente pasándola de poca madre.
Aron.
-Brindó por las que nos vuelven locos-alcé la botella de cerveza hablando sólo. No había venido con nadie, lo de la cita era mentira y ni siquiera sabía por qué estaba bebiendo por Alex.
-Chaval creo que es mejor que te vayas para tú casa-dijo el bartender.
-No nonono-reí. No era ni consciente de mis palabras.
-Aron-una voz me llamó y volteé.
-Miguelcitoooooooo-me tiré encima de él.
-Hueles a licor-hizo una mueca.
-Mira tú, que raro que solo he tomado juguito de mora-reí pero al parecer a él no le causaba ni pizca de gracia.
-¿Por qué estás vuelto mierda?-se sentó a mí lado.
-Más bien por quien-abrió los ojos.
-Éstas tomando por Anna-bufé.
-¡Que va! Las cosas fueran más sencillas si sólo tuviera a Anna en mi mente-tomé otro sorbo de cerveza.
-¿Entonces?-me miró confundido
-Cierta mexicanita llegó a colocar mi mundo de cabeza y eso me está volviendo loco-lo había soltado, por fin lo había dicho.
-¿Estás así por Alex? Joder...no me lo creo-se le veía bastante sorprendido-pensé que era solo tensión sexual.
-También-alcé los hombros restándole importancia-tú eres su mejor amigo, ¿jamás te ha contado algo sobre mí?
-Pues lo que pasó el día que estaban en tú apartamento después de la fiesta-sonreí al recordarlo-pero nada de sentimientos.
-No sabes lo loco que trae-lo miré-es que ni yo lo sabía hasta hoy.
-Tío pues la verdad no sé que decir, me has pillao' de sorpresa-suspiré-Alex se ha convertido como en mi hermanita y sólo quiero lo mejor para ella.
-Yo sé que no soy su mejor opción-dije resignado-sé que el italianito ese lleva mucho más las de ganar qur yo.
-¿Marco? a Alex no le gusta, lo ve sólo como amigo.
-Pero la puede conquistar. Hoy estuvo enferma, la llevó a la casa y le preparó sopa para que se sintiera mejor-dije con algo de rabia.
-Bueno él ha sabido cómo metersele a Alex por el lado bueno.
-Me quiero ir-saqué la cartera y puse lo que había consumido en la mesa.
-Te llevo-caminamos hacia su auto. Yo obviamente iba apoyado de su brazo.
-Ayúdame-dije cuando entró al auto.
-¿A qué?-me miró confundido.
- Quiero ganar el corazón de la mexicanita.
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°MÉXICANITA°
Teen FictionAlexandra Rivera Munguía, originaria de la ciudad de México,viene de una familia llena de artistas. Su padre cantante, su hermana actriz y cantante, se podría decir que ella y su madre son las únicas que no llevan esta clase de vida. Alexandra acaba...
