XXIX: Memorias

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Sí, merezco fusilamiento. Pero me encontraba estancada. 

No me maten. Sin más preámbulos, el capítulo.



 10 años atrás.

Recuerda, aprender de la cultura japonesa es un objetivo también. Ya la eliminación de vampiros y formar relaciones con la familia de cazadores Kiryuu será el principal —le recordaba nuevamente su tutora mientras revisaba por última vez que todo el papeleo estuviese completo para la transferencia de la niña a Japón—. Necesitamos que establezcas un vínculo en Japón para cuando llegue el momento no duden aceptar nuestra ayuda.

Otra vez arregló un mechón de la niña que solo la miraba aburrida, parecía que hasta la niña estaba cansada de tantos recordatorios.

—Sé que ya estas cansada de escucharme, pero necesito que recuerdes lo más importante —la tomó por los hombros y le dijo—. El éxito de esta misión es tu responsabilidad, contamos contigo.

Con eso su tutora la dejó ir junto a la acompañante obligatoria del crucero por ser menor de edad, incluso siendo transportada en uno privado exclusivo junto a otros cazadores que partían a misiones al extranjero. Se subió a la embarcación observando como aquella mujer lloraba a cántaros lo cual le hizo alzar una ceja.

— ¿Por qué llora? Todos estos años experimentando con mi cuerpo para llorar como si realmente le importase mi partida, estúpida e hipócrita mujer, su ambición me da asco —tras decir eso la pequeña cazadora se alejó del borde con una expresión de disgusto total que no iba a la par con su cara inocente.

Su acompañante le ofreció la mano para llevarla a su habitación, pero esta la rechazó, era una cazadora no una niña. Podía tener 7 años, pero ya la sangre se había llevado su inocencia y niñez, no había que tratarla como un ser frágil.

Fue un viaje largo el cual jugó con su estómago todos esos días de navegación, así que vomitó varias veces. Aunque eso no impidió que comiera hasta que se le hinchara la panza. La embarcación llegó al puerto y ahí ya la estaban esperando dos representantes de la asociación encargados de escoltarla a la casa de los Kiryuu.

—Es un gusto recibirla, Yamanobe-san —habló cordialmente y con un respeto que sorprendió a Hikaru.

—Un placer conocerlos, señor y señora Kiryuu —respondí y miré con una sonrisa a la mujer—. Estoy emocionada por conocer a la primera mujer cazadora de la Asociación Japonesa, es un trabajo arriesgado, ¿no es así?

La mujer no pudo evitar sentir que estaba hablando con un cazador y no una niña de 6 años. Ella tenia dos hijos y ambos combinados no juntarían la madurez de la niña.

—Lo es, pero igual lo es parir y aquí estoy —dijo riendo y la niña no pudo evitar sentirse contagiada.

Era extraño para ella reír, pero ya no era vigilada por el laboratorio, la agencia y su madre. Aquí podría descubrir nuevas cosas, entre ellas, su risa.

El viaje en coche no fue tan largo hacia la asociación donde le presentaron fugazmente la asociación, aunque su objetivo era entrenar a niños cazadores de su edad. Estaría rotando entre familias mensualmente para descubrir cuales tenían potencial y así explotar ese, seguiría entrenando a los demás de vez en cuando, pero la asociación prefería que uno fuese elegido para absorber todo lo que ella tenía para ofrecer.

Al llegar a la casa casi mansión de la familia Kiryuu abrió los ojos con sorpresa.

— ¿Cuántas personas viven aquí? —preguntó al ver la inmensidad de la mansión.

Lo prometo {Vampire Knight}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora