Una oportunidad

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Narra Nick:

Me dirigí a mi apartamento en cuando dejé a Priyanka en el suyo, a pesar de sus invitaciones insinuantes de quedarme y pasar la noche con ella. Necesitaba estar solo, quería pensar en todo lo que había sucedido en una sola noche.

Tenía el rostro de Evie clavado en mis pensamientos y aun podía sentir el olor de su perfume cerca de mí.

Lo primero que hice al entrar a casa fue buscar la pintura de su rostro, como si quisiera asegurarme de haber visto a la misma persona por la que aún no dejaba de sentir algo.

Y estaba tan sumido en inspeccionar sus rasgos que ni siquiera escuche el sonido de mi teléfono hasta la tercera o cuarta llamada. Atendí y un desesperado Joseph me esperaba al otro lado de la bocina.

― ¿Por qué no contestas mis llamadas? ¿Tienes idea de lo preocupado que he estado por ti? ―

― ¿Quieres calmarte? Estaba en un evento de Priyanka y recién llegue a casa. ―

―Ya lo sé, te llame al celular unas seiscientas veces. ―dijo Joe con ansiedad.

―Lo tenía apagado. ―suspire. ―Dime que te pasa, ¿Por qué tanta urgencia? ―

―Mis contactos en el aeropuerto la vieron esta mañana. ―por su forma de hablar, sentí que Joe explotaría en cualquier momento. ―Esa desgraciada perra asesina está en la ciudad, Nick. Genevieve volvió. ―

―Lo sé. ―respondí con la tranquilidad que mi hermano no hubiera esperado.

― ¿Lo sabes? ¿Cómo carajo lo sabes? ―y en cambio yo recibí de él, la respuesta que esperaba.

―Estuvo en la subasta y te puedo asegurar que no sabía que yo estaría ahí, porque cuando hablamos... ―

― ¿Hablaron? ¡Me estas jodiendo, Nicholas! ―casi pude sentir como Joe apretaba el teléfono, lo escuché respirar un par de veces, tratando de tranquilizarse. ― ¿A cuántos muertos dejo esta vez? ―

―Ninguno. ―rodee los ojos. ―Se comportó como toda una dama. ―

―Menos mal. ―dijo con fingido alivio. ― ¿Dónde está ahora? ―

―No lo sé, Joe. ―

―Nick, prometiste que me ayudarías a encontrarla. ―

―Se lo que prometí, pero no sé dónde este ahora, cuando hablamos no me lo dijo. ―

― ¿Y de que hablaron? Digo, si se puede saber. ―me estaba fastidiando, se comportaba como si fuera mi padre.

―Realmente no me dijo nada, ¿Okay? Cruzamos un par de palabras de asombro y luego se fue. ―

―Si la vuelves a ver... ¿me lo dirás? ―

¿Se lo diría? En cuando mi hermano vea a Evie trataría de matarla, aunque Damon nos había advertido que eso no sería nada fácil.

― ¿Nicholas? ―insistió.

―Sí, te lo diré... ahora te dejo, quiero descansar. ―

―Gracias, bro. ―su voz se relajó un poco. ―Cuídate. ―

―Adiós, Joe. ―termine la llamada.

¿En verdad le entregaría a Genevieve? ¿O traicionaría a mi hermano? Esa pregunta se hizo más presente con su regreso a la ciudad.

Tendría que elegir en algún momento. Pero ahora mismo solo dormiría y trataría de olvidar todo el asunto sobrenatural en el que vivía. Cosa imposible, ya que apenas logre conciliar, los extraños sueños con Evie se hicieron presentes.

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