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Capítulo 15: ¿Dónde estás?

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(En casa de Vanessa)

_ Ya han pasado dos semanas Iván y ella no aparece.- me dijo la señora Solís con el mismo tono preocupado que tenía desde aquel lunes.

Después de hablar con el señor Salvatierra, fui directamente a mi casa y encendí la televisión.

Noticia de Última Hora:

La noche de ayer la casa de la familia Padilla fue reducida a cenizas en un trágico accidente. Los bomberos nos han informado que la hija, una joven de 18 años, fue encontrada en el patio de la casa con graves heridas y quemaduras en el cuerpo. Intentamos conseguir las declaraciones de los médicos de turno, pero se han limitado a indicar que el diagnostico de esta joven es reservado y que será intervenida quirúrgicamente. No conocemos lo que originó este terrible suceso, pero estaremos informándoles.

No pude escuchar más después de eso.

_ Estoy seguro que ella debe estar bien Martha.- la señora Solís sonrió débilmente.

_ Gracias por venir a visitarme y por estar tan preocupado por mi hija. Si logro contactarme con ella te avisaré.- asentí.

Ese trágico lunes por la tarde, la señora Solís me llamó molesta preguntándome si Vanessa estaba conmigo. Luego de expresarle mi negativa, y decirle que no me había topado en todo lo que iba de la mañana con ella, me cortó la llamada.

Martha Solís puso la denuncia de la desaparición de Vanessa el miércoles por la mañana, y la comunidad se conmocionó ante tal tragedia. Dos chicas jóvenes, una agonizando en la sala de Cuidados Intensivos de un hospital y otra desaparecida, eran los principales titulares que se leían en los periódicos, y la noticia de moda en la televisión.

Corrían ya tres semanas cuando un día, luego de volver del supermercado, encontré la puerta de la cocina abierta.

Entré con la mayor cautela posible. Sin dudas, estaba feliz de que mi padre me enseñara defensa personal en algún momento de mi vida. Comencé a adentrarme en la casa, y con cada paso podía escuchar el palpitar nervioso de mi corazón.

Recorrí cada uno de los cuartos hasta llegar al mío, y al abrir la puerta, la retratera que una vez se encontraba sobre la mesa al lado de la cama de Vanessa, estaba ahí sobre mi cama.

Esa retratera, que había sido la llave para aquella primera noche entre ambos, ahora estaba inerte sobre las sábanas como si estuviera esperándome. Me acerqué para tomarla, entonces encontré una nota debajo de ella.

Para ti Iván
V.

_ Vanessa- las palabras salieron estranguladas a través de mi garganta.

Me senté en el borde de la cama y acaricié aquella foto.

_ ¿Dónde estás Vanessa? ¿Dónde…?

No pude decir más. Las lágrimas asomaron en mis ojos y no pude evitar llorar.

Abracé sobre mi pecho aquella foto que tanto me gustaba, observé a la hermosa chica que una vez me había consolado cuando lloré por la muerte de mi mejor amigo. Aquella chica de la cual me enamoré y con quien deseaba estar por el resto de mis días.

Lloré hasta que ya no salieron más lágrimas.

Por primera vez sentía lo mismo que la señora Solís vivía desde hace casi un mes. Sentía su ausencia.

Guardé la retratera en un lugar donde nadie pudiera encontrarla y tomé la nota que estaba debajo de la foto. Desdoblé el papel. Mi corazón se detuvo y volvió a palpitar al ver aquellos ocho dígitos de un teléfono celular.

Me apresuré como un loco a buscar mi celular y marcar el número. Al otro lado de la línea un teléfono estaba repicando.

_ Vamos… responde… contesta…

Y alguien respondió a mi llamada.

_ ¿Vanessa?- silencio, y después de unos segundos, un tímido susurro.

_ Hola Iván.- el alma se me escapó del cuerpo cuando escuché su voz.

_ Vanessa, gracias a Dios que estas bien, estaba preocupado por ti. Tu mamá está muriéndose de los nervios porque desapareciste. Todos estamos preocupados, te estamos buscando, la policía…

_ No llames a la policía Iván, por favor.

Las palabras sonaron frías y no era porque venían del otro lado de la línea telefónica.

_ Está bien, no lo haré.- fue lo único que pude decir a causa de la sorpresa.- Pero necesito saber cómo estás y lo más importante, dónde estás.

_ Estoy bien. No debes preocuparte.

_ ¿Dónde estás?- volví a preguntar.

_ Necesito que me ayudes Iván. Si realmente quieres que vuelva, debes ayudarme. Alguien… alguien me tiene atrapada y estoy aprovechando este momento para pedirte ayuda.

El miedo se apoderó de mi mente.

_ Dime como ayudarte- supliqué.

_ Necesito que vengas solo a la dirección que te enviaré al celular. Asegúrate que nadie te siga. Solo tú me puedes ayudar.

_ Pero Vanessa…tu mamá… ella está muy preocupada. Déjame decirle que estas bien.

_ No Iván. Prométeme que nadie sabrá que te llamé. Es muy peligroso para mí.

Pensé en unos pocos segundos los motivos por los cuales ella me pedía eso.

Por todos los cielos, alguien secuestró a Vanessa, debo ir a rescatarla.

_ Okey.- dije al final.

_ Gracias- contestó ella.

_ ¡Vanessa!- grité en el teléfono.

_ ¿Sí?

_ Te amo.

Pero la llamada se cortó antes de recibir una respuesta.

Ignis (Abigail N.K.) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora