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Capítulo 4: Jugar con fuego

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El lunes había llegado igual de aburrido que siempre, sin embargo, para mí, algo había cambiado. Y eso fue porque, mientras iba de camino a la cafetería, vi a Vanessa hablando con Rey y… ¿me sentí molesto?

Era extraño ver a mi amigo (un narcisista empedernido que nunca veía a una chica si no tenía potencial físico) hablar con la muchacha más fuera de moda de todo el undécimo grado. No obstante, sentí sobre mis hombros una nube de vergüenza que me acosaba. Yo había visto algo que nadie más vería, y ese secreto me lo llevaría a la tumba.

La chica al otro lado del pasillo asintió varias veces y luego se fue, sin antes ser despedida por mi estimado Rey, quien le regaló una sonrisa tan falsa que solo en un anuncio barato de televisión se podría ver.

Comencé a acercarme a él, pero el desgraciado acortó la distancia más rápido.

_ ¿Cómo amanece mi preciado héroe? ¿Qué tal estuvo tu fin de semana? El mío con una terrible resaca.- Rey depositó su brazo sobre mis hombros como si nada hubiera pasado.

Observé la cara sonriente de mi amigo por unos segundos, y no sé en qué momento, pero una de mis manos fue directamente hacia su cuello y comencé a empujarlo hasta golpear su espalda y su cabeza contra la puerta de emergencia que daba al patio. Rey palideció por mi reacción.

_ Iván ¿Qué demonios estas…?

_ ¿Te resulta divertido abusar de alguien débil Rey? ¿Cómo la pasaste con Meyling después de ver la humillación que le hicieron a esa chica? ¿Ese fue el acto previo a la reconciliación?- podía palpar el desprecio y la frialdad en mis palabras.

_ Te equivocas Iván, nunca supe nada de lo sucedido…- intentó decir Rey a pesar de mi agarre estrangulador.

_ ¿En serio? ¿Entonces me vas a decir ahora que no estás involucrándote muy seguido con Vanessa? ¿De qué hablabas? ¿Eh? ¿Le preguntaste como se sentía su cabello con el tratamiento de cerveza que le dieron en la fiesta?- esperé pacientemente los comentarios de Rey y, cuando estaba a punto de soltarlo, abrió la boca.

_ Me estaba disculpando con ella.- se las arregló para contestar.

_ ¿Qué?- ni siquiera yo podría creer eso. Es decir, estábamos hablando de Rey. Lentamente comencé a deshacer mi agarre mortal.

_ Lo que escuchaste… me estaba disculpando con ella.- Rey me empujó con ambas manos y se masajeó el cuello.- Oye Iván, no has perdido el toque… debo admitir que aun das miedo.

_ Cállate, ególatra de mierda.- Rey ignoró mi comentario.

_ Pero si es la verdad. Sé que algunas veces soy abusivo y cruel, pero esos tipos se excedieron demasiado. Además…- dijo poniendo una cara de inocencia fingida- Ella es buena en matemáticas y física, así que le pedí amablemente que me ayudara en la tarea y accedió.

_ Tu hijo de…

_ ¡Woohhh! ¡woohhh! para ese tren por favor. No me explico cómo no quieres seguir los pasos de tu padre si ya te ha contagiado con toda esa basura del honor, deber y justicia.

_ Esto no tiene nada que ver con eso idiota.- observé fijamente a Rey.- Escúchame bien, esa chica no se merecía esa humillación. Déjala en paz y no la molestes, ni tú, ni nadie. ¿Entiendes?

_ Eres un pesimista.

_ Y tú un imbécil, pero al final, ambos nos llevamos bien.

Comencé a alejarme, pero Rey silbó. Ese era uno de nuestros saludos de cuando teníamos unos 13 años tal vez. Nunca lo olvidaría, fue la época en donde me portaba peor que nunca.

_ ¿Sabes Iván? Cuando te conocí eras algo así como una especie de héroe para mí; no porque te portabas bien, sino porque, aun siendo el hijo de un policía, te pasabas la ley por los huevos y no te importaba en lo más mínimo. Me caíste bien de inmediato por eso. Y si te soy sincero, trato de entender el cambio de vida que planeas tener, pero me cuesta admitir que lo estas logrando. Tal vez solo estoy celoso de ti.

_ Solo déjala en paz por favor, y no intentes algo que la vaya a perjudicar- por un breve momento un tenebroso pensamiento pasó por mi cabeza.

_ Okey

_ Y… ¿Rey?

_ ¿Si Iván?

_ Si esa chica amanece muerta un día, te aseguro que no me pesará decirle a todos quienes fueron los culpables.

_ ¿Me estas amenazando Iván?- la voz de Rey se escuchaba seria, voltee para estar frente a frente con él, y sin un ápice de miedo, asco o duda respondí.

_ Tenlo por seguro.

Podía sentir la pesada atmósfera que la discusión había dejado entre nosotros. Finalmente, di media vuelta y comencé a alejarme de ese lugar.

Estaba inmerso en mis pensamientos cuando sentí que Rey avanzaba rápidamente en mi dirección y, cuando pasó a mi lado, murmuró.

_ Sería malo que ella comenzara a fijarse en mi ¿no lo crees?

Me detuve en lleno y vi como el bastardo de mi amigo se iba regocijando del gusto por haber tenido la última palabra. Tenía que advertirle de una u otra forma a Vanessa de las intenciones que tenía Rey porque, conociéndole, sabía que haría todo lo posible por llevarme la contraria.

Estaba harto de su actitud indiferente.

Pero lo que más me molestaba era la importancia que le estaba dando a este asunto.

Comencé a avanzar hacia la sección, y al entrar en ella, vi como Rey se había movido de su lugar. Ahora estaba sentado en el pupitre al lado de Vanessa.

Ignis (Abigail N.K.) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora