VEINTE

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Llegamos a un lugar de lucha, entramos y conseguimos abrirnos paso entre la multitud dejándonos ver a Luther luchando contra otro hombre bastante musculoso.

Al parecer el hombre iba ganando, pero el jefe de Luther le hizo una señal y el empezó a contraatacar. Aproximadamente un minuto después se quedó quieto mientras el otro hombre se levantaba, parecía estar pensando en otra cosa.

—Le está dando una paliza — habló Vanya.

—¿Porqué no contraataca? — habló Cinco mientras se recargaba en el tablón de la estructura.

—Luther tiene superfuerza, ese es su puto poder, ¿Porqué coño no lo utiliza? — empecé a tensarme.

Segundos después de golpearlo constantemente, el hombre le dió tal puñetazo que literalmente voló unos metros de él. Alargué mi mano para hacer que el impacto no fuese tan brusco pero Cinco la cogió.

—Ahora no, además ya está destrozado. Debes guardar fuerzas — bufé ante el comentario del chico.

[•••]

Nos encontrábamos en el lugar donde Luther se hospedaba mientras Vanya se dirigía al interior yo estaba sentada en el coche con la puerta abierta y Cinco recargado en ella.

Nos manteníamos en silencio hasta que hablé.

—¿Crees que Lila esconda algo? — se giró sonriendo sin motivo.

—Al parecer hay alguien con cabeza en ésta familia — dijo aún con una sonrisa.

—Gracias, supongo. Pero te he preguntado algo — me recargué en la ventana mirándole.

—Sí, ni me fio de ella.

—Lo he podido notar — reí.

—¿Y porqué lo preguntas entonces? — se recargó el también quedando a escasos centímetros de mi cara.

—Por hablar de algo, oye siempre estás serio — hice un puchero.

—No estoy serio — respondió, como no, serio.

—Sólo sonreías con Delores — aguanté la risa - ya que claramente era una broma -

Bufó molesto y se apartó de la ventana recargandose de nuevo en la puerta del auto de cara al edificio. Estiré su brazo y empecé a reír cuando me miró.

—Era una broma chico — seguí riendo.

—No me gustan esas bromas — se recargó de nuevo en la ventana - de nuevo - quedando a escasos centímetros de mí. Bajé la mirada hasta que habló de nuevo —También sonrío contigo.

Sonreí vergonzosa y tomé su mano.

—Sabía que Cinco tenía una parte romántica y dulce — golpeé suavemente su brazo.

Rió sonoramente, yo sólo me fijé al instante en su tierno oyuelo y sus ojos verdes un tanto cerrados por su risa.

Salí del coche y me senté en la acera cerca del coche de Vanya, quería aire fresco así que Cinco sólo me miró y entendió que todo estaba bien, que sólo necesitaba un poco de tranquilidad. Él se alejó del coche y se puso cerca mío pero de pie.

Pasaron unos cuantos minutos sin hablar, el silencio era cómodo.

Pero de pronto sentimos un golpe, nos fijamos en la pared de ladrillos que debía dar a la habitación en la que se hospedaba Luther, en ésta había un gran agujero que se dejaba ver a Luther, saludamos como si no pasase nada. Quizás porque era algo normal en la familia, alguno que otro era bastante impulsivo - incluida yo, para que engañarnos -

De echo recuerdo cuando Cinco se fue, estaba tan mal que mi tristeza se convirtió en ira, en aquel momento sentía que Cinco nos había fallado, o al menos a mí. Recuerdo que cerré la puerta de golpe sin importarme que Diego y Ben viniesen a buscarme y acto seguido lancé un cuadro contra la pared.

A veces no quería ser tan sensible o impulsiva, las cosas me dolían mucho cuando se trataba de alguien que me importaba, pero me dolían tanto que mis poderes se volvían incontrolables por eso odiaba sentirme así.

Una hora después o así de estar sentada junto a la ventana dejé que Diego entrase ahora junto a Ben. Allison y Luther debían estar en algún lugar de la casa dándose miradas o palabras amorosas, Klaus debía estar intentando hacer de las suyas y Vanya en su habitación tocando el violín ya que podía oír la preciosa melodía.

Recuerdo las risas de Diego al ver el marcó del cuadro destrozado, porque siempre se quejaban de que él no podía controlar sus impulsos y ésta vez había sido yo. Y Ben, Ben siendo Ben. Nos sentamos los tres en mi cama y mientras Ben y yo hablábamos sobre un libro que no había gustado mucho, Diego intentaba aportar algo pero acababa diciendo que no entendía como leíamos tantos libros en nuestro tiempo libre. Claro, su tiempo libre siempre era entrenar, jugar a algo competitivo contra Luther o estar con nosotros dos y Cinco, aunque al final ellos dos acabaran compitiendo un poco y yo tuviese que poner paz con la ayuda de Ben. En resumen, muchas veces el tiempo libre de Diego era competir.

Al fin y al cabo mi infancia no había sido un horror en todo, ellos me la habían hecho más feliz —

Volví en sí dándome cuenta de que estaba medio dormida y no me había percatado de que Cinco estaba tras Vanya intentando hablar con ella, decidí no interrumpir ya que parecían irritados. Espere un rato hasta que vi como el moreno se acercaba a mí mientras Vanya se iba y Luther se asomaba y enseñaba su dedo corazón. Hice un gesto rápido con la cabeza mirando fijamente hacia Luther, para que le diera un leve empujón que al final hizo que cayera al suelo de su habitación. Se levantó y me miró furioso yo sólo sonreí inocentemente.

—Por chulo — dije mirando al moreno —¿Qué a pasado?

—Nuestro querido hermano le a contado a Vanya que es ella quien desata el apocalipsis y se ha ido, cabreada está claro.

—En algún momento debía enterarse Cinco. Debía haber empujado más fuerte a Luther, podría haber tenido un poco más de tacto — el moreno seguía todavía con la mirada perdida, toqué su hombro —Aunque ya no recuerde muchas cosas, sigue siendo Vanya, nos ayudará. Te ayudará Cinco.

Bufó aún mirando al agujero de la habitación de Luther.

—¿Estaré aún a tiempo de que no me adopten?

ᴇɪɢʜᴛ || ᴛʜᴇ ᴜᴍʙʀᴇʟʟᴀ ᴀᴄᴀᴅᴇᴍʏDonde viven las historias. Descúbrelo ahora