18. Día 9 (2)

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"Imprudencia necesaria"




~☆~




Lo siguiente que vino después fue una avalancha de gritos y celebraciones por la sorpresa del Boss. Las chicas se subieron arriba de la mesa mientras bailaban de manera divertida. Los chicos se lanzaron a abrazar al Boss hasta tirarlo al el suelo ¿y yo? Yo estaba con una reluciente sonrisa mirando a todos los chicos siendo felices.

- ¡Joaco! ¡Ven a celebrar con nosotros! – Emilio me extiende su mano regalándome una reluciente sonrisa. La tomo y me levanta uniéndome al abrazo con el Boss.

Esta sensación de estar cerca de personas increíbles mientras ríen y celebran me envuelve haciéndome sentir parte de ellos. Somos un equipo. Una familia.




~☆~




- ¡A donde vamos! – grita Kate.

- ¡A la playa! – contestamos todos.

- ¡A donde vamos!

- ¡A la playa!

- ¡A donde mierda vamos!

- ¡A la puta playa por nuestro Yate! ¡AHHHH! - todos reímos al mismo tiempo.

La emoción está presente en todos nosotros.

- Oigan muchachos, sé que están muy emocionados, pero sus gritos me están aturdiendo un poco. ¿Pueden bajar un poco el volumen? - nos habla el chófer de la Van.

- Ni que fuéramos bocina.

- Kate – le regaña Emilio – Lo sentimos, hermano, le bajaremos un poco a nuestro pedo.

- Mmmm, se supone que el aburrido era Joaco – se queja Kate – Por eso eres el abuelo, siempre cagandola, Emiliano.

- Odio que me digas Emiliano.

- Lo sé por eso te lo digo – Emilio vira sus ojos.

Los chicos comienzan a charlar sobre como será el Yate y lo que haremos.

- ¿Ya estás mejor? – me susurra Mariana con voz de niña pequeña.

Ella viene sentada en mis piernas por la falta de espacio en la Van.

- Gracias a ti lo estoy - le sonrío levemente.

- Ay, ternurita, me alegra saber eso – besa mi frente - ¿Estarás conmigo en el Yate?

- Solo si no me dejas por Kate.

- Nah, cuando eso pasa te vas con Emilio así que no le veo problema – mi estómago se aprieta.

Trago pesadamente mientras bajo mi mirada - Bien, entonces.

Ella no dice nada en respuesta, se acuesta sobre mi pecho mientras trata de echarse una siesta. Mis pensamientos van a lo que dijo. ¿Realmente he estado mucho tiempo con Emilio enfrente de todos? ¿Ya se dieron cuenta?

Mis pensamientos se van a la basura cuando siento unos dedos acariciando mi cuello provocándome un cosquilleo. Giro mi rostro encontrándome con la linda mirada relajada de Emilio.

Él me sonríe levemente y como si fuera un espejo lo imito enseguida. Es como si supiera el momento exacto para sonreírme y tranquilizarme con su mirada relajada que me dirá que todo está bien.

- ¡Miren! ¡Ya llegamos! – el grito de Kate nos aturde, sacudo mi cabeza mientras sobo mi oído con mi mano.

La Van se estaciona y todos salimos apurados. El Boss nos espera en la entrada del lugar.

Sex Game [Emiliaco]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora