23. Día 12 (2)

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"Alerta"



~☆~




Pasaron exactamente diez minutos, diez perturbadores y traumáticos minutos donde lo único que podía hacer era seguir escuchando.

Por suerte lograron terminar rápido, cuando Kate nos dijo que ya estaba vestida todos nos volteamos. Bajé de inmediato mi mirada hacia el suelo porque no podía mirar a Kate sin sentirme incómodo.

Por suerte el día se había ido con velocidad y ya se acercaba la hora de irnos.

Después de que los chicos corrieran al chico intenso que folló con Kate les cobraron a todos los chicos por las bebidas que habían tomado. Podía sentir las miradas de todos analizándome con sus rostros confundidos, pero al parecer no era el único, también miraban a Emilio.

El pequeño pleito había desconcertado a todos por la extraña actitud de Emilio.

Guardamos, limpiamos y ordenamos todo. Salimos y esperamos a que llegaran las Van, cuando llegaron todos nos montamos en ellas y esta vez me senté en un asiento diferente.

El silencio que vino después se me hizo demasiado pesado y un poco incómodo así que recosté mi cabeza en el vidrio de la ventana y cerré mis ojos esperando por fin llegar a casa.

Por suerte el silencio fue roto una vez más por Nikolas que preguntó a donde iríamos hoy, al principio comenzaron a discutir que lugar sería bueno, divertido y en el que no hayamos ido antes para no repetir el incidente pasado.

Al llegar todos bajamos de las Van y entramos a la casa. Lo primero que hice fue llegar al sofá de la sala y tirarme en el. Algunos se fueron a sus habitaciones y otros se quedaron en la sala conmigo.

Mariana se sentó delante de mí en el sofá de en frente. Ella me miró por unos segundos sin decir nada hasta que finalmente escuché un suspiro y por fin la escuché hablar – ¿Hay algo que quieras decirme, Joaco? – frunzo mi ceño, llevo mi mano a mi nuca y comienzo a rascarme involuntariamente. Vuelvo mi mirada a Mariana y niego lentamente – Entonces bien, pero cualquier cosa sabes que aquí estaré, ¿lo sabes?

- Lo sé, Mariana, lo sé.

Se levanta del sofá, camina hacia mí hasta acercarse a mi rostro depositando un beso en mi frente. Me regala una mirada no muy confiada y se va a la cocina donde casualmente estaba Kate.

Los que seguíamos en la sala decidimos aprovechar el tiempo libre que quedaba para limpiar un poco la casa. Había latas y botellas de cervezas regadas por doquier. También había envolturas de condones tirados y una que otra ropa interior de las chicas.

- ¿Joaco?

- ¿Qué pasa, Kate?

- Ven con mamá, pequeño, quiero hablar contigo – frunzo mi ceño, dejo la bolsa de basura a un lado y me acerco a ella sentándome en un camastro a su lado.

- Que yo sepa soy mayor que tú.

- Pero en la edad, no en la experiencia.

- De acuerdo, no hacen falta las explicaciones, ¿de qué quieres hablar?

- Veo que te estás soltando un poco más lo cual me alegra – asiento lentamente – Ya no eres el mismo Joaco que vi la primera vez cuando entraste por esa puerta – la señala ciegamente con su brazo – Sé que tal vez mi actitud o mi forma de ser no sea la indicada para una chica como yo, pero así soy y me encanta en lo que me he convertido. La primera vez que te vi pensé que eras el clásico chico amargado que no sabe divertirse y al principio no me equivoqué, pero finalmente lograste acoplarte.

Sex Game [Emiliaco]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora