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—Y... ¿duele mucho?
—Oh, nuestros cuerpos están diseñados para eso, es la experiencia más maravillosa de la vida. —ella me respondió mientras le sonreía a su bebé, la recién nacida Ryujin.
—Genial Momo, ahora dímelo en la cara.
—Fue el momento más horroroso de mi vida, sentía tanto dolor que pensé que me iba a morir —dramatizó ella sacudiendo mis hombros. Esto me está asustando.
—JiJi, ¿por qué retrocedes? —me preguntó ella. Yo sólo le sonreí.
—Es que acabo de recordar que dejé algo en la estufa...