XXIX

387 12 0
                                        

Joseph se quitó la corbata y se dirigió al refrigerador cuando entró a su departamento. Abrió una cerveza y cerró los ojos, descansando contra el mármol de la cocina. El silencio penetró en sus oídos, imposible de ignorar. Su cuerpo necesitaba descansar pero su mente giraba sin control sobre los mismos pensamientos desde el miércoles por la tarde. El silencio le parecía más pesado desde que regresó de Detroit, no era molesto pero parecía más... consciente del silencio, por decirlo de alguna forma. Y ahora tenía el fin de semana para acostumbrarse a él, nuevamente.

Dios, su cuerpo estaba muerto, regresar a media semana tras un viaje de negocios siempre le impedía descansar lo suficiente pero esta vez era diferente. No solo era el cansancio del viaje, claro que no, había pasado una semana completa llevando su cuerpo y el de ___ a niveles increíbles. La repentina separación solo había ocasionado que el cansancio se sintiera más aplastante.

Aunque esa parte de su cuerpo, debajo del pantalón, reclamaba la atención que había recibido en días anteriores. Suspiró. Sabía que cuando su líbido estaba tan alto no había manera en que pudiera sentarse a descansar. Dio un trago a su cerveza y se dirigió a su habitación.

***

Llevaba 30 minutos corriendo en el parque cercano a su edificio cuando disminuyó la velocidad. Correr lo ayudaba a despejar la mente y esperaba que liberar un poco de la energía disminuyera lo suficiente su líbido para dejar de pensar en la semana anterior. Aumentó nuevamente la velocidad cuando sus pensamientos se dirigieron por ese camino. Sacudió la cabeza. Era viernes por la noche y estaba corriendo, recordando, en lugar de disfrutando de una excitante velada.

Veinte minutos después se dirigía hacia el gimnasio de su edificio. Quizá una sesión más intensa era lo que necesitaba. Si esto no disminuía su deseo, por lo menos lo haría caer rendido de cansancio, eventualmente. El gimnasio estaba casi vacío, como era de esperarse un viernes por la noche. Se colocó las vendas y caminó hacia el costal de arena.

Lo bueno del kickboxing era que su mente quedaba en blanco. Justo eso necesitaba. Disfrutó del calor recorriendo los músculos de sus brazos y muslos. Sintió los músculos de su espalda expandirse y retraerse con cada secuencia y sonrió. Sí, esto era bueno. Siguió a Jordan, su entrenador, hacia otra esquina del gimnasio y trabajaron con las protecciones en una secuencia más avanzada. Enfocó todos sus sentidos en el sonido y el impacto de cada golpe, liberando todo lo que le pesaba esa semana. En el fondo de su mente recordó un rostro y un calor abrazador le recorrió el estómago. Imprimió más fuerza en los siguientes puñatezos y patadas mientras el recuerdo de Calum Riggs le nublaba la mente.

Jordan notó el aumento de fuerza y puso más resistencia en sus propios movimientos. Joseph casi podía ver el rostro de Calum en el plástico rojo de las protecciones de Jordan. Gruñó cuando terminó la secuencia. Necesitaba sacar esa tensión de alguna forma, y la había acumulado desde el lunes. Parte de su mente empezó a girar alrededor de una pregunta que no había querido hacerse a sí mismo. La ignoró y se enfocó en las ganas que había sentido en aquella mesa para conseguir que Calum dejara de observar a ___ de aquella manera. Había querido hacerlo de tantas maneras pero su autocontrol le había gritado que ___ estaba lidiando con ello por sí misma. De todas maneras, una oscura neblina se había insertado en su mente y no se había disipado por completo.

–Sácalo, enfocate en cada golpe –lo instó Jordan.

Lo hizo.

Aumentó el ritmo hasta que su tensión desapareció y una profunda risa brotó de su interior. Se inclinó sobre sus rodillas y recuperó el aliento. Jordan dejó las protecciones y le palmeó la espalda riendo con él.

–¿Una semana dura? –preguntó acercándole unas ligas para estirar sus músculos.

Joseph negó, sentandose.

–Muy buena, necesitaba liberar la energía restante.

–Fue más intensa que las otras sesiones, hidrátate o mañana no vas a poder moverte.

Cuando abrió la puerta de su departamento, unos minutos después, sintió los músculos de la espalda quejarse. Fue directo a la ducha y se masajeó el cuello bajo el agua caliente. Definitivamente dormiría como un bebé.

Caminó hacia la cocina desnudo y tomó un par de barras de proteína antes de irse a su habitación. Revisó la hora, las once de la noche. ___ debería estar con sus amigas apenas iniciando la noche, pensó con humor. Dejó el celular en la mesa de noche antes de hacer algo estúpido como abrir su conversación. Cruzó los brazos detrás de su cabeza y sintió el cansancio en todos sus músculos... o casi todos. Del insistente miembro entre sus muslos se encargaría en otro momento, la pesadez ya cubría sus pensamientos y le dio la bienvenida con gusto. 

______

¡Hola! Es la primera vez que les escribo por aquí jeje. 

Ojalá podamos platicar un poco, ¿les gustan los personajes, de dónde son, cuéntenme algo de ustedes? Díganme si es raro este tipo de notas, yo lo disfruto con otros autores pero nunca lo había hecho jajaja.

¡Gracias por leer y votar! Me sirve mucho ⭐

Be Mean - Joe Jonas & TúHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora