–¿Qué más tienes en ese cajón, ___?
Joseph descansaba su cabeza sobre la espalda de ___, la punta de sus dedos trazando lentos patrones a lo largo de sus piernas. La risa de ella vibro por su cuerpo y le provocó una sonrisa.
–¿Tienes algo particular en mente?
Giró su cuerpo y le mordió delicadamente la piel de la espalda. La ligera risa de ___ quedó ahogada en un gemido bajo. El caliente cuerpo de Joseph se cernió contra su cuerpo mientras tiraba y lamía su sensible piel hasta llegar a su nuca, desabrochando el encaje violeta que cubría su cuerpo en el camino. ___ arqueó su espalda y ladeó el cuello, sus ojos se cerraron por la intensidad de las sensaciones. Las manos de Joseph le dejaban un rastro eléctrico por donde las moviera, avivando aquel rincón que parecía insaciable ante su toque.
–Todo. –gimió Joseph en su cuello –Sabía que te gustaba jugar, ahora quiero descubrir hasta qué punto podemos llegar. Quiero conocer tus límites y explorarlos juntos.
El aroma de Joseph la inundaba, sus cuerpos se pegaban como si los centímetros entre ellos les resultaran insoportables.
–Tengo la sensación de que vamos a dejar nuestros límites muy atrás, Joseph –susurró ___ con la voz quebrada. Él asintió en su cuello.
–Quiero llevarte más allá del placer que has conocido, y siento que me vas a enseñar placeres que solo imagino.
La erección de Joseph empujaba dentro del encaje sobre sus glúteos y los pezones de ___ rozaban la ropa de cama cuando él inclinó el rostro de ___ hacia atrás y atacó su boca de esa manera que hacía que ella girara los ojos detrás de los párpados. Tomó su cintura y en un ágil movimiento sentó su cuerpo contra el de él sobre la cama. Deslizó los tirantes por sus hombros y movió su cuerpo fuera de la cama, deslizando el encaje hasta sus piernas. Su mirada era oscura y profunda cuando subió por su piel y se detuvo en sus ojos.La respiración de ___ se detuvo cuando él llevó la lencería en un puño cerca de su naríz. Los labios de Joseph se separaron y un gruñido carnal recorrió la habitación.
–Quiero ver qué juguetes tienes, nena.
La vista que tenía ___ era suficiente para decirle sí a cualquier cosa que él le pidiera. Su fuerte cuerpo estaba de pie a unos pasos del borde de la cama, cada músculo expuesto de una manera que debía ser ilegal, su miembro largo y grueso se elevaba entre sus piernas con la cabeza enrojecida, sosteniendo el delicado encaje en su puño y su bellísimo rostro completamente atento a ella, esperando la indicación que tenía tantas implicaciones detrás. ___ quería, necesitaba, explorar más allá de lo que había hecho con él, la voz en su cabeza rogaba por recorrer su arsenal de juguetes sexuales con aquel hombre que le robaba el aliento, gemidos y muchos orgasmos. Mordió su labio inferior inconscientemente y Joseph hizo lo mismo, esperando.
–Elige lo que te guste, es tu turno.
Una pequeña sonrisa elevó los labios del perfecto hombre desnudo.
–Siéntate en el centro de la cama.
Un estremecimiento la recorrió al escuchar aquella orden: autoritaria, clara y condenadamente caliente. Sus pupilas se dilataron con esa faceta de Joseph que solo se había dejado entrever hasta entonces, estaba reclamando las riendas y ___ estaba más que dispuesta a entregarse a su control. Su lengua humedeció ligeramente su labio y sonrió. Sin romper el hipnotizante contacto visual, se movió sobre el colchón y se sentó en sus tobillos, esperando.
Joseph exhaló ruidosamente, fuego bailando tras sus pupilas. Definitivamente, ___ lo iba a llevar a extremos de placer que probablemente ni siquiera terminaba de imaginar.
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Be Mean - Joe Jonas & Tú
Fanfiction-Estás tan mojada -gruñó Joseph mientras extendía ambas piernas con las manos. -Desde que te conocí -respondió ____. Un eléctrico encuentro puede cambiarlo todo. Especialmente si no sabes con quién te estás metiendo. La química es innegable y su ca...
