Gracias a todos por leerme, y gracias a los que aún estaban esperando la continuación de la historia, sé que los tuve castigados por un buen rato pero aquí ya está vuestro regalo navideño XD. Salió algo más larga de lo acostumbrado.
Todos los reos estaban sentados en el suelo del salón de juegos, acababan de escuchar el cuento de la noche narrado por Almodoba. Empezaron temprano para narrarlo entero; había contado "El Gato con Botas" y muchos estuvieron contentos con el relato, de hecho, Iván El Gorila dio un par de aplausos de la emoción con una cándida sonrisita, al notar que los otros lo vieron intentó hacer como que nadie lo había escuchado. Donatello no se encontraba presente esta noche; un fuerte dolor de estómago azotaba sus entrañas y lastimosamente se encontraba en enfermería. Al mismo tiempo, y de forma sospechosa, los manjares esta noche fueron más abundantes en comparación con los de noches anteriores, lo que te hacía sospechar que tal vez el italiano acostumbraba comer parte del botín desde el camino recorrido de la cocina hasta la sala de juegos y, aparte, comer otra porción mientras escuchaba el cuento.
Hans escuchó todo el relato, echado en el suelo, Anthony esa noche lo había bañado personalmente y vestido con un pijama de cuerpo entero y capucha, era un pijama de Stich; y pese a que suene raro, Iván El Gorila arrojaba sutiles miradas envidiosas a su dirección de cuando en cuando.
No es que en prisión hubiera una especie de concurso de popularidad o hubiera consentidos (que los había), pero a Iván empezaba a hacérsele curioso que las únicas ropas "especiales" en el almacén, como el merchandising de Scooby Doo y la nueva pijama de Stich correspondieran solo a las tallas de Harry y Hans. ¿Debería Iván El Gorila pedir algo de su voluminoso tamaño para resaltar también? Faltaría más. Sin embargo, sentía demasiada vergüenza para intentarlo, a pesar de que sería tan simple como jugar un juego con Nana o de ganarse su simpatía.
Y hablando de juegos y de Nana, una vez el cuento finalizó y todos los reos se levantaron para ir a sus respectivas habitaciones-celda Minerva se puso de pie y dijo 4 nombres.
—Hans, Peter, Harry y Anthony. Ustedes vienen conmigo por favor, ufú.
Los chicos se miraron los unos a los otros, había clara tención en el ambiente y no era porque alguno se hubiera tirado una ventosidad. Todos estaban nerviosos porque la solicitud de que los 4 fueran convocados al mismo tiempo no estaba en los planes. Aunque claro, Hans todavía no sabía ni entendía cuáles eran aquellos planes tan elaborados.
—¿Tenemos que ir los 4? —preguntó Pete El Loco—. ¿No preferiría hablar con nuestro líder supremo y responsable, Anthony Sabino?
Peter le dio un empujoncito a Anthony en la espalda para moverlo adelante, causando un ligero trastabille y por poco una caída: Sabino se volvió a mirar resentido a Pete, con unos ojos que gritaban "RATA DE DOS PATAS".
—Si esto fuera entera responsabilidad de Anthony, Ufú, sólo lo llamaría a él. Pero todos vosotros estáis en el mismo bote ¿no? Por ende, requiero de todos para el juego de esta noche.
—¿Juego? —dijo Harry Méndez.
—Así es —sonrió Almodoba—. Todos ustedes van a jugar por su propia libertad. Aquel que logre pasar la prueba se podrá manchar, el que no... bueno, lo explicaré en breve. Reformar una persona toma tiempo.
—¿Reformar? —repitió Pete El Loco—. ¿Dónde habré escuchado esa palabra antes?
Minerva profirió una risita juguetona e hizo una ligera seña con el dedo para indicar que debían seguirla.
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ENTRE BARROTES
General FictionHans vive tranquilamente sus días de confinamiento en la celda 006, la celda maldita, según dicen algunos reos. Todos los compañeros de Hans están muertos ahora. La vida es sencilla, hasta que llega a la celda 006 un niño rubio y errático, completam...
