Empieza una nueva semana. Ya están en febrero de 2015. El tiempo ha pasado rápido, casi sin darse cuenta, y con él vuelve la sensación de agenda llena.
Para Valeria no es una semana cualquiera. Tiene varios compromisos encadenados, eventos que exigen presencia, imagen y atención constante. Hoy toca uno de los importantes: ha sido invitada al desfile de Barcelona.
Se mueve por la ciudad con otra energía. No es la Valeria relajada de los paseos ni la de los días sin reloj. Aquí va pendiente del móvil, de los horarios, de quién estará y quién no. La moda tiene su propio ritmo y no espera a nadie.
El desfile se celebra en Barcelona, una ciudad acostumbrada a este tipo de eventos, donde durante unos días todo gira alrededor de pasarelas, fotógrafos y caras conocidas. La lista de invitados mezcla prensa, creadores de contenido y figuras del momento.
Vlog de Valeria
"¡Hola, preciosos! Como cada temporada, fui una de las invitadas al desfile de Barcelona y aquí están las fotos."
Valeria asiste también en calidad de creadora de contenido. Su presencia no es casual: su nombre empieza a sonar con fuerza gracias a su visibilidad en el Vlog de Valeria. No es solo sentarse y mirar; hay que observar, hacer fotos, tomar notas mentales y luego traducir todo eso en contenido.
Barcelona le resulta familiar, pero estos eventos siempre le recuerdan que aquí nadie se relaja del todo. Todo cuenta: cómo entras, con quién hablas, dónde te sientas. Forma parte del juego y Valeria lo sabe manejar, aunque termine el día cansada.
El desfile de Barcelona termina pasadas las nueve. Valeria sale del recinto con el mismo gesto con el que ha entrado: espalda recta, sonrisa breve, móvil en la mano. Se detiene dos veces más para fotos rápidas. Alguien le comenta algo sobre la colección; otro le recuerda que "lo petó" en redes. Valeria asiente, responde lo justo, sigue funcionando.
En el taxi, la sonrisa se cae. No de golpe, sino como cuando se afloja una prenda incómoda. Apoya la cabeza en el cristal y deja el móvil boca abajo. Tiene mensajes sin abrir, pero no ahora. El cuerpo le pesa más que por la mañana.
Cuando llega a casa, Carla está en la cocina, en ropa cómoda, cortando verduras.
—Ey —dice Carla—. ¿Qué tal?
—Bien —responde Valeria automáticamente.
Deja el bolso en una silla, se quita los zapatos sin cuidado y va directa al sofá. Se queda sentada, mirando a ningún sitio. Carla la observa un segundo más de lo normal.
— ¿Seguro?
Valeria tarda en contestar.
—Ha sido largo —dice al final—. Mucha gente. Mucho ruido.
Carla asiente y no insiste. Sigue con lo suyo. El silencio se alarga unos minutos.
El móvil de Valeria vibra. Lo mira. Es una notificación del Vlog de Valeria. Comentarios, etiquetas, mensajes. Todo funcionando como debería.
—Tengo que subir algo ahora —dice Valeria, sin moverse.
—Vale —responde Carla—. ¿Cenas luego?
—No sé.
Valeria se levanta, se sienta en la mesa con el portátil y empieza a seleccionar fotos. Endereza la espalda, se recoloca el pelo con los dedos, como si alguien la estuviera mirando. Teclea rápido. En la pantalla aparece la Valeria segura, bien vestida, en primera fila.
Desde la cocina, Carla la mira de reojo. Reconoce el gesto: no es distancia emocional, es cambio de modo.
—Oye —dice Carla—, cuando acabes... si te apetece, salimos a dar una vuelta corta. Sin hablar de nada.
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A través de nuestra mirada.
Fiksi PenggemarValeria está acostumbrada a que todos la miren. Carla, a no saber qué hacer cuando el mundo entero empieza a fijarse en ellas. Cuando se conocen, Valeria está construyendo una carrera entre cámaras, eventos y redes sociales. Carla descubre junto a e...
