Cap 70

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Sentada sintiendo como el agua caía sobre mi, no tenía intención de levantarme, no tenía intención de nada, pero Paula me apuraba del otro lado de la puerta, amenazando con entrar y sacarme a patadas de ser necesario. Enjuague mi pelo y mi cuerpo con las fuerzas que me quedaban. Salí de la ducha y junto a mi toalla se encontraba la de ella. Su perfume, su olor. La agarre para envolver mi cuerpo, mi reflejo sobre el espejo era horrible, anoche no había podido pegar un ojo. Germán tuvo que encargarse de todo porque yo no tenia fuerzas para hacerlo. Milo se quedo con Juana y yo con Paula. Intento que comiera, intento que sonriera con sus chistes tontos, pero era imposible, y también lo era para ella, notaba como intentaba no estar mal delante de mi, pero fue en vano.
Sobre nuestra cama había un vestido negro. Siempre me pregunté porque hay que ir de negro a un velorio, mi Daniela era pura alegría, puro amor, por que la debería de despedir de negro? Tiré mi vestido al piso y elegí otro, uno blanco, que simbolice la paz y el amor que ella me daba.
Ramón trajo a mi la pantufla de Calle, esas que mi amor se ponía y él no la dejaba caminar y no paraba hasta que se las daba. No pude contener mis lágrimas de solo acordarme de ella. Abrace con fuerza a Ramón y lo bese.
Termine de cambiarme y peinarme para así salir directo a ese horrible lugar.
Paula tomo mi mano con fuerza, mientras miraba por la ventana los autos. Llegamos a un lugar grande parecía una casa con habitaciones. Había un cartel con varios nombre entre ellos los de mi amada, " Daniela Calle 1 " el número indicaba la habitación. Temía entrar, había mucha gente en el lugar, tanto caras conocidas como desconocidas. Note que estaba en ese lugar porque la gente se acercaba a darme sus condolencias pero no me sentía ahí, yo solo era un cuerpo caminando. Mucha gente llorando, Germán abrazando a Mafe y a Juliana, yo estaba siendo abrazada por no se quien. Llegué hasta la entrada donde Daniela estaba en una gran caja de madera, no podía entrar, no quería, asique me giré esquivando la situación. Creí que era fuerte, pero me parece que no. No puedo serlo sola, no puedo sin ese empujoncito de amor que ella me daba. Sola soy inservible. me dirigí hacia la calle, no podía respirar, sentía que me ahogaba ahí adentro. Ya no lograba llorar, estaba seca.

-No es necesario de que lo hagas sola hija, se lo difícil que es esto.

-No puedo hacerlo pá, no voy a lograrlo, no soy tan fuerte ¿Donde esta Milo?

-Dormido, no había con quien dejarlo asique lo trajimos, pero tranquila es muy bebé para saber que esta pasando. - Dice para luego agacharse y quedar a mi altura- No hay nada que no puedas hacer y si es necesario yo voy a estar con vos, tomándote de la mano. Nunca voy a soltarte.

-No prometas cosas que no puedes cumplir papá, ella lo hizo, y me dejo sola, soltó mi mano papá, me soltó - mi padre me abrazó y volví a llorar-

Tomé su mano y con todas las fuerzas del mundo nos adentramos nuevamente al horrible lugar. En el camino me cruce con mi bebé, él estaba riendo ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor y me alegraba de que sea así. No podría ver que él sintiera lo mismo que yo en este momento, terminaría de derrumbarme por completo. Me acerque y lo tomé entre mis brazos, su rico calor y olorcito lleno mi corazón de fuerzas para seguir, sabía que tenia que intentarlo por él, sabía que Calle no hubiese permitido que me de por vencida.

Desde la entrada podía ver su carita tan blanca como su vestido, como el mio. Sentí frío y otra vez volví a acobardarme, pero mi padre paso su brazo sobre mi hombre y de a poquito iba empujándome hasta quedar dentro, juntas en la misma habitación como tantas veces estuvimos, solo que ésta era la menos pensada. Me acerque pero no lo suficiente.

-Vamos hija, tu puedes.

-No, papá yo, creo que estoy bien desde acá.

-Acércate conmigo veni - tomó de mi mano y quiso que caminara con él pero mis piernas temblaron y mis ojos se cerraron- Poché Pocheeeé!!- fue lo ultimo que escuché-

Abrí los ojos, sintiendo un fuerte dolor en todo el cuerpo, pero sobre todo en la cabeza, fruncí el ceño e intente levantarla. Las paredes eran blancas, el silencio de la habitación amplia como la cama en la que me encontraba, imagine de inmediato que estaba en un hospital, seguro me descompuse y terminé acá, oh mi amor, Calle, ¿cómo pudiste abandonarme así? ¿Por qué no me hiciste caso? Incontrolablemente mis ojos se llenaron de lágrimas, el amor de mi vida, nos había dejado para siempre. Milo tan chiquito y como voy a hacer para criarlo sola? Maldición Calle era juntas o nada.

Tenía que levantarme rápido iba a perderme su entierro y necesito despedirme como se debe, como puedo ser tan débil!

-Poché? Oh por Dios Poché!! Despertaste!

-Escuché su voz y no podía creerlo, esto debía ser una maldita broma, donde estoy?- Ma...

-Ya ya, no intentes hablar - Mi madre me acercó un vaso que tenia un sorbete por donde podía tomar líquido con más facilidad- Oh por Dios tu padre y tu hermana van a estar super felices!!

-Mamá? Mamá estas viva?- No pude contener mis lágrimas-

-Claro que si cariño! Jajaja Un poco mas vieja, pero viva al fin jajaja - Como había extrañado su risa, como había extrañado a mi mamá-

-Oh por Dios no puedo creerlo, estas viva!

-Me parece que voy a llamar a la doctora para que te revise, no te muevas...- Dice dirigiéndose a la puerta-

-No mamá, no te vayas!

-Esta bien, de todas formas ahí viene. Dra Calle, despertó.

-Esas son maravillosas noticias - Calle estaba viva?- Como te sientes Maria José?

-Yo... aamm, no sé.

CORAZÓN LEALDonde viven las historias. Descúbrelo ahora