—¿Cómo de hombres lobo? —pregunté confuso—. ¿Saben de su existencia? —abrí los ojos sorprendido.
—Necesito esconderme —respondió apurado y mirando de un lado a otro.
Al ver su cara de preocupación, incluso temor, agarré su muñeca y tiré de ella, haciendo que se voltease y comenzara a subir conmigo las escaleras hasta que llegamos a mi habitación.
—Aquí estarás a salvo, mi padre no le dejará entrar —dije nada más cerré la puerta.
—¿Seguro? —frunció el ceño.
—Hace todo lo que yo diga con tal de complacerme —solté su brazo al darme cuenta de que aún le tenía agarrado—. Así que, si le digo que no se entra, nadie lo hará —sonreí de lado—. Por mucho cazador de hombres lobo que sea.
—Está bien —asintió suavemente con su cabeza.
—Quédate aquí, yo voy a bajar —me volteé de nuevo hacia la puerta para abrirla.
—Ten cuidado —respondió sin alzar mucho la voz, pero yo lo escuché a la perfección.
Sin ni siquiera molestarme en contestarle, salí de mi habitación y cerré la puerta antes de encaminarme hacia las escaleras y bajarlas. Una vez llegué de nuevo al recibidor, me encontré con mi padre y el desconocido en la cocina. Era un hombre de no más de cuarenta y pico años, con el pelo castaño y los ojos negros. Vestía con unos pantalones vaqueros, un jersey negro y llevaba un abrigo con forma de chaleco del mismo color encima de este.
—Hola, Aiden —saludó mi padre nada más notó mi presencia—. Josh, te presento a mi hijo —miró al nombrado y me señaló con la mano.
—Así que este es el famoso Aiden... —se giró hacia mí y, tras repasarme con la mirada, levantó su brazo en mi dirección para que estrechase su mano.
—Eso creo —contesté algo dudoso una vez lo hice.
—Mi nombre es Josh Chasser —dijo nada más deshizo nuestro agarre—. Encantado —sonrió.
Me hubiera encantado haber dicho "igualmente", pero habría sido mentira. ¿Cómo iba a estar encantado de conocer a un cazador de hombres lobos cuando yo estaba convirtiéndome en uno?
—Hemos venido a por unas herramientas que le había prometido a Josh que le dejaría —intervino mi padre, provocando que yo dejase de mirar a su acompañante para centrarme en él.
—Vale —me encogí de hombros e hice el amago de voltearme de nuevo hacia las escaleras.
—Además, Josh es cazador profesional y nos está ayudando con el caso del criminal encontrado muerto en el bosque —anunció con orgullo mi padre.
—¿Por qué? —me crucé de brazos, comenzando a incomodarme con el tema.
—Porque lo ha matado una bestia —respondió Josh con cierta rabia.
—¿Una bestia?
—Así es como él llama a los animales salvajes —explicó mi padre en tono divertido aunque a mí no me hizo ninguna gracia y, por lo que pude ver, a su amigo tampoco.
—Entiendo —intenté sonar borde, cual adolescente desagradable que era, y me volteé por completo.
—Mason, no sabía que tenías un perro —comentó Josh, haciendo que me parase en seco y girase levemente mi cabeza para mirarles.
—¿Un perro? —carcajeó confuso—. No tengo ningún perro.
—Qué extraño, huele como si hubiese uno... —comenzó a dar vueltas por la cocina, como si estuviese buscando algo. Seguramente a mí.
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LUNA LLENA
General FictionRegresar a Dark Hills no era el futuro que Aiden Gold deseaba. Vivir de nuevo con un padre ausente desde hacía años fue solo el comienzo de una vida que dio un giro desde la primera noche bajo una luna llena que parecía observarlo todo. Todo cambió...
