El hermano Mayor
—Bueno... —dijo rompiendo el silencio—, Ya conociste a Reece.
—Da miedo —murmure viendo la lujosa habitación.
Habíamos entrado a su habitación hace menos de dos minutos. La cama estaba completamente arreglada casi como si jamás se usara. Había un televisor en la pared acompañada de una lámpara. Había una estantería repleta de libros relucientes. En otro lado había un armario y también un espejo.
Había tanto orden que casi podría decir que me recordaba a Jason.
—Reece es así, ya te acostumbrarás.
—¿Qué significa eso de que eres vegetariano? Y... ¿Por qué te llamo Calí?
Callum sonrió de lado dejando su chaqueta colgada de una silla. Se sentó sobre la cama con su mirada aún sobre mi.
—Calí es un apodo ridículo que Reece me decía cuando era niño. Y lo de que soy vegetariano es eso, soy vegetariano.
—¿No comes carne?
—No como carne, gente ni tampoco animales —abrí los ojos como platos cuando por fin entendí su referencia.
—Son caníbales —murmure más para mi que para el.
—Algo parecido —asintió—, Escucha la mayoría no somos así. Yo por mi parte me resigne a solo comer vegetales y frutas. Es perjudicial porque no me ayuda con mis habilidades pero...
—¿Habilidades? —pregunte aún confundida, negué antes de que comenzara a explicarme—. Callum si me trajiste aquí y ahora seré parte de esto necesito entender todo. No que me tomen desprevenida y me digan que cuando muera debo comer gente. Y mucho menos que deben matarme.
—De acuerdo —suspiro—, Siéntate.
Hice caso y me senté frente a él. Sus ojos dorados me repasaron con la mirada.
—Nuestra dieta es... Rara. Algunos se alimentan de la misma comida que los humanos pero eso no les da lo que cien por ciento necesitan. La fuerza que un demonio originalmente tiene —me miro por un segundo como si estuviera debatiendo en contarme el resto, vi la duda en su mirada—. Necesitamos sangre, carne, huesos. Esos son nuestro principal alimento. Lo que nos nutre.
—¿Por qué tú no comes lo mismo que ellos? —pregunte sintiendo miedo por la respuesta.
—Cuando.... Cuando nos alimentamos —se detuvo un segundo y al ver mi expresión de curiosidad siguió—. Cuando nos alimentamos sentimos algo parecido al placer que se siente cuando nos reprodujimos. Es... Como un orgasmo alimenticio.
Ay por Dios, no puede ser cierto.
—Tienes que estar bromeando —pedí, el negó.
—No, es cierto. Algunos se alimentan de lo que verdaderamente necesitan. Yo no lo hago. Me produce asco comer algo que fácilmente podría ser mío.
—Te entiendo —me estremecí recordando aquella vez que papá decidió hacer un estofado con el conejito que me había regalado en San Valentín—. Es antinatural que lo hagan. A mi me daba remordimiento comer carne. Siempre lo odie pero mamá...
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Los ojos del demonio | Libro I | ⎷
FantasyLa fantasía es eso que todos adoramos. ¿Por qué? Bueno, es sencillo. La fantasía nos permite ver algo más allá de nuestra realidad. Crear eso que nos libera, cualquier cosa, hasta la más simple situación donde distraernos y entretenernos. Maryann...