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Ya recibimos la primera amenaza.

La mañana siguiente fue la más estresante de todas. Para empezar mi manera de despertar no fue la más linda.

Estaba plácidamente durmiendo cuando de la nada, una mirada amarillenta me estaba viendo desde el rincón de la habitación. Casi me caí de la cama cuando lo vi ahí luciendo tan sombrío.

—¿Qué estás haciendo Callum?

El solo ignoro mi pregunta y salió de la habitación dando un portazo.

Se notaba que estaba molesto, más de lo usual.

Y eso era debido a la rubia que había venido ayer haciendo escándalo.

—¡Buenos días nena! —saludó Reece con su usual alegría mañanera.

Debo admitir que al principio las cosas se pusieron incómodas con Reece después de nuestro beso en el baño.

Pero la verdad no me sentía mal cerca de él. Y el no parecía sentirse así. El día de ayer sirvió para aclarar muchas cosas.

También llegue a pensar que Owen lo habló con el, y realmente creo que así fue. Es la respuesta más obvia que tengo a todo.

Aunque eso no cambia nada, Reece sigue teniendo sus característicos comentarios sarcásticos, sus piropos y sus miradas con doble intención. Creo que eso es algo que jamás cambiará.

—¿Mañana pensativa? —preguntó Owen sentándose frente a mi en la mesa, asentí sin decir mucho. No quería sacar el tema tan temprano.

Vi como Callum bajo las escaleras, en su mano había un papel.

Tenía el cabello revuelto y ojeras bajo sus ojos. Lucia cansado y muy soñoliento.

—¿Algo nuevo, hermanito?

Callum puso el papel de manera brusca en la mesa. El primero en tomarlo fue Owen quien lo leyó con el ceño fruncido.

—Maldición.

—¿Que sucede? —se entrometió Reece cambiando su semblante a uno más serio.

Owen apretó la mandíbula entregándole el papel.

—Debido al incidente que mi hija, Cassandra, tuvo que pasar el día de ayer nos vimos obligados a tomar medidas drásticas. A partir de hoy la familia Green queda recluida de cualquier negocio con la nuestra, los Gregory. Aparte de eso —Reece abrió los ojos como platos y me dio una mirada que no supe reconocer—, Conocemos su secreto. Sabemos que han roto nuestra más importante ley. Tomaremos cartas en el asunto con el consejo de gobierno; Зеленые собираются убить свою семью.

Los mire confundida por no haber entendido lo último. Reece tenía más manos hechas puños, ya son estaba la sonrisa que antes tenía.

—¿Qué está pasando? ¿Qué decía esa carta? —pregunte por fin, Callum me veía sin expresión alguna. Owen abrió la boca para responder pero la cerró de inmediato.

Eso fue suficiente para que yo entendiera que lo que sea que dijera ahí, no era bueno.

—Vienen por nuestras cabezas, principalmente por la tuya —hablo Callum viéndome con el ceño fruncido—. Tú numerito de ayer nos costó la vida, Maryanne.

Los ojos del demonio | Libro I | ⎷Donde viven las historias. Descúbrelo ahora