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Mía.



—¿Te sientes bien?

La pregunta de Owen me tomo por sorpresa, me giré hacia el quedando frente a frente. Aún estábamos en la cama, Owen me había pedido que no saliera corriendo cuando todo acabara. Justo era lo que yo quería hacer, pero el no me lo permitió. Nos quedamos aquí, hablando y jugueteando entre nosotros.

Pensé que me sentiría incomoda o que me avergonzaría pero no fue así. Con Owen era más sencillo. Sabía que no me juzgaría y tampoco me haría sentir mal.

El no es así.

—Estoy más que bien —sonreí.

—Eso es obvio —sonrió con burla a ojos cerrados—, Estas recién follada. No hay mejor sentir que ese.

—Ahora lo sé —suspire viendo directo al techo.

—No pienses.

Lo mire confundida, aún mantenía los ojos cerrados.

—¿Qué?

—Te conozco. No pienses. Estoy más que seguro que ahora andas pensando en lo que el resto de mis hermanos podría pensar.

Vale, me conoce bastante bien este bastardo.

—Callum se enojará muchísimo.

—¿Cuándo no está enojado?

—Sabes a lo que me refiero.

—Supéralo. Por una vez no hiciste algo que el quería, es obvio que le molestara pero... Estoy seguro que tú querrás repetirlo —susurro lo último subiendo su mano por el medio de mi abdomen tensándome.

—¿Recién terminamos y ya estás pensando en repetirlo?

—¿Qué puedo decir? Cuando se trata de ti soy todo un desastre.

—No me mientas Owen, fue algo que queríamos al momento pero tú...

Y cuando me di cuenta de lo que iba a decir me tuve que callar a mi misma. Owen ya estaba arriba de mi, sosteniéndose de la cama con su mano izquierda que estaba a unos centímetros de mi rostro. Con la otra, tenía mis manos aprisionadas debajo de la suya sobre mi cabeza.

—¿Qué ibas a decir? ¿Qué no tengo sentimientos por ti? ¿Qué no logro sentir más allá de las ganas de follarte?

—Owen, me estás lastimando.

—No mientas, no estoy haciendo la fuerza suficiente para lastimarte. No soy Reece. Yo no sería capaz de eso —espetó.

—¿Qué harás? ¿Dejarme aquí sostenida hasta que te diga que...?

—¿Hasta que admitas que sientes algo por mí? Si. Eso quiero. Y podría quedarme aquí el jodido fia entero hasta que lo digas.

—Owen no busques que yo diga algo cómo eso. No puedo. Nosotros...

—¡No te atrevas a negármelo! —gruñó haciéndome cerrar los ojos del susto—. Me doy cuenta como me miras, la manera en que tu cuerpo reacciona a mí. Sé que te gusto Maryanne, sé que sientes mas por mi que solo un simple amigo.

—¿Por qué te interesa tanto que te diga que siento por ti? ¿Por qué quieres que yo...?

—¡PORQUE ERES MÍA! —bramó ejerciendo más fuerza de la que realmente necesitaba. Cerré los ojos de golpe, sintiendo la presión en mis manos. Un quejido salió de mis labios, su mirada no flaqueaba.

—¡Owen abre la maldita puerta! —abrí los ojos como platos cuando reconocí la voz de Callum.

—¡Que te jodan! —gruñó en respuesta aún sobre mí, parpadeé impresionada.

Los ojos del demonio | Libro I | ⎷Donde viven las historias. Descúbrelo ahora