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Ya lo sabes

—¿Qué estás leyendo?

—Nada.

—No me mientas Marianne, escuche lo que dijiste.

—¿Qué escuchaste? —pregunté fingiendo no entender.

—Escuche lo que dijiste. Necesito saber que sabes.

—Deberías especificarte, sé muchas cosas.

—No me toques los cojones Marianne.

—Sé lo que eres —solté sin rodeos. Sus ojos estaban fijos en mi.

—¿Y qué soy con exactitud?

—Solo yo puedo verte —dije recordando como frente a mamá no fue visible—, Tus ojos son de ese color extraño. Desapareces y apareces cuando quieres. Entras a mi habitación cuando no hay por donde entrar y...

—Dilo Marianne.

—E-Eres....

—Dilo de una vez.

—Eres un demonio —finalize viéndolo a los ojos.

—Lo descubriste —susurró.

—Si, lo descubrí.

—¿Cómo lo supiste? —preguntó ya abandonando ese aire de misterio y terror. Me encogí de hombros.

—Fue sencillo. Hay muchos sitios de internet donde se habla de teorías y leyendas de seres sobre humanos que te llevan al mal.

—No todos somos así como dices. No todos somos malos.

—Por Dios, eres un demonio. Eres un depredador. Mírate —señale con obviedad—, Todo de ti atrae a las personas.

—Este es el cuerpo de un asesino, pero no por eso tengo que serlo.

—Ya, ¿Me dirás que eres el ángel caído que viene a librarme de mi asquerosa vida? Por Dios —negué.

—No soy un jodido ángel caído como los que tanto te encanta leer. Soy la muerte en persona. Pero no fue elección mía, no te equivoques —defendió entornando sus ojos hacia mi.

—¿Ah no? ¿De quién entonces? Eres un asesino, lo menos que tienes es credibilidad.

—¿Credibilidad? ¿Que prueba necesitas para que te demuestre que no soy igual al resto? Si te quisiera muerta ya no estarías viéndome.

—O tal vez estás intentando engañarme para así matarme. ¿No haz escuchado nunca de juegos psicóticos? —me encogí de hombros viéndole—, Es normal que no lo admitas. Los psicópatas tienden a hacerse los inocentes.

—¿Psicópata yo? Eso es lo más estúpido que haz podido decir en tú vida —negó arrugando el ceño—, Lo menos que tengo yo es alma de psicópata Marianne.

—¿Ah no? Si lo piensas tiene sentido, te metiste en mi habitación múltiples veces. Hasta tu mismo admitiste que lo haces hacen meses. ¿Porque no debo pensar que eres un psicópata asesino?

Los ojos del demonio | Libro I | ⎷Donde viven las historias. Descúbrelo ahora