La transformación.Bueno, después de aquella horrible situación allí estábamos, viéndonos las caras en la mesa del comedor.
No había rastro de Marina por ningún lado.
Y eso me asustaba.
—¿Que ha pasado? —murmuré estabilizándome, Owen no quitaba la mirada de mi.
—Te desmayaste —explicó Reece viéndome preocupado—, Creo que no debimos haber hablado de esto contigo presente.
—Ya, ¿Y que pensaban hacer? ¿Ocultármelo?
—Hubiera sudó mejor opción —bufo Callum desde el marco de la puerta, su mirada estaba sobre mi. Fría y sin sentimientos, congelada como si no hubiera nadie.
—Necesito comida —murmuré viendo cómo comencé a temblar, reconocía esto, me estaba dando un bajón de azúcar.
—¿Dónde está Marina?
—¡Callum tráele algo tú, no hay tiempo para buscar a esa inútil! —exclamó Reece al ver que el movimiento en mis manos aumentaba.
—Estoy bien puedo comer luego es... —casi me caí de lado cuando Callum en menos de lo que pensé dejo lo que Marina estaba preparando en la cocina frente a mi. Eran tostadas con dos huevos y tocino.
—¿No piensas traerle jugo? —se burló Owen viendo como comencé a comer.
—¿Jugo? Que lo baje con saliva, seguro tiene de sobra.
—Y tú quieres follártela tan duro que no sabes como acercarte a ella —contraatacó Reece viéndolo divertido, Callum apretó la mandíbula mientras yo bajaba la cabeza masticando y sintiendo mis mejillas calentarse.
Ellos te tienen loca, los tres.
No es cierto.
¿A que no? Con solo ver como te gusta que Owen te mire, la manera en que Reece te protege y... Bueno del otro no se que diablos nos gusta porque es tremendo hijo de...
¿Por qué no me pudo tocar una consciencia normal?
Porque las normales son aburridas. ¿A que te gustan los tres? Vamos, admítelo. No tiene nada de malo. Ahora existen las relaciones abiertas.
Que te jodan.
—¿Me estás escuchando? —preguntó Owen viéndome confundido. Parpadeé un par de veces regresando a la realidad.
—Eh, no... lo siento. ¿Que dijiste?
—Deberías dejar de embelesarte en la luna. No es saludable —señaló Reece.
—Ya, dímelo a mi que tengo que vivir con eso —bufé, el sonrió.
—Préstame atención —pidió Owen a mi izquierda, mis ojos cayeron en el—. Tiene que tomar una decisión. No puedes... morir tan pronto.
—¿Por qué no? —se entrometió Reece viéndolo con el ceño fruncido—. Ella quiere hacerlo, ¿O no?
—No la presiones —gruñó Owen.
—Pero es que, ¿Quien les dijo que deberían dejarla elegir? Ya sabe de nosotros. No hay de otra.
—¿Que no hay que? Callum tú la trajiste aquí y me dijiste que no ibas a matarla el primer día porque querías que viviera lo más que pudiese.
—Eso fue antes.
—¿Antes de que? —preguntó Owen incrédulo.
—Antes de que quisiera metérsela hasta el hígado. No quiere que se vaya. No lo demuestra pero...
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Los ojos del demonio | Libro I | ⎷
FantasyLa fantasía es eso que todos adoramos. ¿Por qué? Bueno, es sencillo. La fantasía nos permite ver algo más allá de nuestra realidad. Crear eso que nos libera, cualquier cosa, hasta la más simple situación donde distraernos y entretenernos. Maryann...