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(Chelsea)

Miré por milésima vez mi celular, no dejaba de sonar gracias a los constantes llamados de Randall, bueno, la mayoría era de él, también había de mis amigos. Descartando a los demás, el me dejo más de treinta mensajes de voz, más los mensajes de texto. Se que se encontraba desesperado, pero el debe de entender que ahora yo no quiero saber nada de él, ni hoy, ni mañana, ni nunca, aunque me duela en el alma, porque se que lo que hizo jamás se lo perdonaré ¿Para que seguir molestándome? ¿Solo para estarme recordando esos feos momentos? Joder, sentía una enorme desesperación, tanto que me daba ciertas ganas de contestarle las llamadas y decirle que dejará de hacerlo.

– Ya déjame en paz Murphy – tome mi celular y lo aventé a la cama, ya no quería agobiarme con las notificaciones y llamados. ¿Qué es lo que debería de hacer? Tal vez lo mejor seria regresarme a Nueva Jersey para poder ir a empacar mis cosas, estar con mamá y así olvidarme un poco de todo, sí, creo que eso sería lo mejor. Mi celular volvió a sonar, me acerqué a la cama con algo de enojo para poder apagarlo y así ya no tener que ver o escuchar las notas de voz, pero me lleve una gran sorpresa. Era mi madre, tarde unos pocos segundos en contestarle. – Hola mami – me quise mostrar más animada de lo normal.

– Hola, cariño ¿Cómo está todo?

– Muy bien – mentí – ya muy pronto regresaremos. ¿Ustedes como están? Mis hermanitos y Gabriel.

– Todo esta muy bien, sabes que Gabriel nos cuida mucho a todos aquí, de eso no hay problema – sonreí, era cierto – estuvimos varios días fuera y nos divertimos muchísimo, no sabes.

– Me alegro tanto mami, ustedes necesitan esa distracción. – añadí con sinceridad. Me senté en la cama, porque por una extraña razón me temblaban las piernas. Tal vez por lo nerviosa que estaba al mentirle a mi madre.

– ¿Y ustedes como se la están pasando?

– Bien, no hay mucho que comentar – reí, aunque muy falsamente – ya sabes, hemos estado aquí muchos días y ya recorrimos todo Canadá, ahora solo es disfrutar el momento. – mentí.

– Eres una muy buena mentirosa – abrí los ojos sorprendida.

– No sé a qué te refieres – rasque mi cabeza, ¿Qué rayos?

– Wendy se comunico conmigo diciendo que no saben en donde te encuentras, que estas desaparecida y que hubo problemas con Randall – suspiré, genial, tenía amigos chismosos – a una madre no le puedes mentir, nunca y lo sabes.

– No quiero hablar de eso...

– ¿Y no quieres que me preocupe? ¿Qué haces sola en Canadá? ¿En dónde te estas quedando? – se escuchaba muy alterada.

– En un departamento de un amigo de Billy – murmuré – pero no le digas a nadie, por favor – rogué. – en serio, no quiero que nadie sepa en donde me encuentro, al menos no por ahora.

– ¿Un amigo de Billy? ¿Cómo es que confías en él? – expresó enojada, me alegraba que ella se encontrará lejos – ¿Lo conoces bien?

– No mucho, pero es buena persona mamá, te lo aseguro, no debes de preocuparte.

– ¿Qué paso entonces? – suspiré – Chels, tú nunca harías algo así...

– Randall se acostó con otra mujer – murmure avergonzada, parecía que a mi madre se le fue el aliento, tardo bastante tiempo en contestarme.

VUELVE A MI: Siempre regresaré a ti. (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora