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– ¡Randall me vas a tirar! – grité. El soltó una carcajada, me tenia en su hombro como si fuera un costal de papas.

– Pulga, me dijiste que te dolían los pies ¿Cuál es el problema? – quería que esa pregunta fuera una broma. Golpee su espalda y apreté una de sus nalgas – ¡Hey!

– Te dije eso para que me cargaras como princesa, pejelagarto feo, no como un costal – me quejé.

– Ah, por ahí hubieras comenzado – rodé los ojos.

– Es algo que ya deberías saber, genio. – hice un puchero, aunque el no me viera.

– Lo siento, a veces soy muy distraído – comentó bromeando, pero no me bajaba de su hombro.

– ¿Por donde estamos? – me traté de alzar un poco, pero terminé mareándome. – Ay, Randall, ya bájame.

– Lo que ordené la reina – detuvo el paso y con mucho cuidado me bajo. – ¿Ya mejor? – me sonrió, bufe molesta, aunque solo era broma.– Estamos un poco alejados de la casa de campaña.

– ¡¿Qué?! ¿Cómo por qué? – pregunté asustada. – Amor ¿Qué tal si nos perdemos? ¿Quién nos buscará? ¿Qué tal si no logramos sobrevivir? – soltó una carcajada – Oye ¡No estoy bromeando Murphy!

– Amor, no se si no te diste cuenta, pero en todos lados hay letreros – señalaba con sus dedos. Miré a mi alrededor y era cierto, había flechas donde indicaban el regreso a los espacios principales.

– Oh – me limité a decir. – que distraída soy.

– Y una dramática que ve muchas películas de suspenso y horror – lo miré mal.

– Solo veo todas las posibilidades amor. – me crucé de brazos. – Ahora ¿Qué hacemos aquí?

– Una de las trabajadoras me recomendó este lugar – comenzó a explicar, camino un poco y yo me apresuré a tomar su mano. No es que tuviera miedo, no, para nada – Dicen que aquí...

– ¿Asesinaron a alguien? – pregunté de inmediato, Randall frunció el ceño y me hizo una cara de "¿Es en serio?" ahí es cuando supe que volví a dramatizar las cosas.

– Por dios Chels, ya tienes que dejar de ver ese tipo de películas.

– Lo siento, lo siento – reí nerviosa – es inevitable. Esta a punto de oscurecer y nosotros estamos aquí, lejos de todos. – beso mi frente.

– Estas aquí conmigo, no pasará nada, no hay animales o cosas peligrosas ¿Ok? – asentí un poco más calmada – Sabes que te protejo, no tengas miedo y deja de pensar en todas esas películas.

– Eso lo sé – nos abrazamos, quedamos en esa posición como por unos segundos para después seguir caminando – Puedes proseguir en lo que me decías.

– Ah si – recordó – Bueno, una de ellas me recomendó este lugar, dicen que es muy hermoso de noche, pues las parejas pueden reservarlo por unas horas para mirar el cielo, ver las luces y tener una cómoda conversación.

– ¿Luces? – pregunté confundida, en ningún lado las había– Pues creo que te fallaron en eso amor – soltó unas carcajadas.

– Es que yo aun no he dado la señal para que las enciendan. – se encogió de hombros. – El punto es que he reservado este lugar para nosotros, al menos por unas horas. De aquí hasta que comience a oscurecer.

VUELVE A MI: Siempre regresaré a ti. (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora