La suerte, el destino o la simple coincidencia daban la impresión de no favorecer a Lorgia.
El pulcro blanco de paredes, piso y techo del laboratorio escolar era casi cegador al paso de la luz matinal que se abría paso por las amplias ventanas, que aun con cortinas extendidas, dejaban pasar mucha luz.
Fruncir el ceño a modo de queja, era un lujo que no podia darse; opto por mostrarse indiferente.
Ella como todos sus compañeros lucían batas blancas y lentes protectores, a excepción de Pamela que no deseaba arruinar su peinado con los lentes protectores.
En la mesa que le toco ser la líder, Lorgia, tenía a la morenita de compañera ataviada en un palaxo color mostaza que estilizaba su figura de un modo demasiado provocativo, a su juicio. La indiferencia pudo haber bastado, despues de la "platica" de la tarde anterior donde el impasse podria ser así, o de mera hostilidad, todo a elección suya. Sin embargo, lo peor era tener en su equipo de trabajo a una ojerosa Michelle y al nada estimado Erick.
"No me pudo tocar un peor equipo", se dijo y todo gracias a que el profesor de siempre estaba ausente y un sustituto improvisado hizo los equipos al azar.
La última vez que miro a la rubia, le prometió "aplastarla". al encontrarle una única vulnerabilidad, que era obvia aquel instante, que Lorgia estaba enamorada del prometedor chico escritor.
Se cruzaron las miradas desde el primer momento que ocuparon la mesa de trabajo y la estática fue perceptible, una gélida actitud de parte de Lorgia se embatia a una desordenada y agresiva mirada de Michelle, si, era combativa, pero no era secreto para Lorgia que pudo notar, "le falta algo". Aquella ultima vez, pudo presenciar un fuego en su conducta, violenta e irresponsable, sin vergüenza, falta de caución, incluso burlona ante todo el caos que voluntariamente habia ocasionado. Si hubiera tenido de frente a aquella Michelle, sabia, no sería facil ser su adversaria. Pero en aquella mañana, se dijo, "No vale la pena, siquiera tomarla en cuenta".
No estaba contenta con tener que acudir a la escuela después de que su madre hubiera pasado una noche en el hospital tan recientemente. Pero su madre insistió, le convenció diciendo:" El médico me pidió que siguiera con mis actividades con calma y eso haré. -le sonrío con determinación- Estare bien unas horas mientras tú vas a la escuela y sabes que no te puedes permitir faltar, estás haciendo un esfuerzo quedándote en los talleres de recuperación." y así de mala gana, la dejó en la sala de su casa mientras ella te deseaba suerte. Michelle no estaba tranquila, la primera clase le costó poner atención y ahora en la segunda, en el laboratorio y con todas, las que ella, podría nombrar "sus enemigas" y el imbécil de Erick, nada podía estar peor. Desde el primer instante miro a la recién llegada Lorgia transmitiendo que no estaba nada alegre con tener que trabajar con ella.
Era un eufemismo tomar el pequeño espejo de forma redonda para poder revisar que sus labios tuvieran lápiz labial como debía de ser, perfecto, realmente lo usaba para mirar a Lorgia y de paso a la rubia escandalosa de Michelle. Soltó un pequeño resoplido cuando su "amiga" Lorgia no le respondio los buenos dias, pero no pudo ocultar una mueca de desagrado que emitió directamente al rostro de Michelle cuando la supo parte de su equipo de laboratorio.
Usualmente cuando tocaba clase de laboratorio, Erick se limitaba a no participar y meter la nariz en las otras mesas de trabajo. Nadie le caía bien, solo se acercaba a las chicas con las cuales creía tener una oportunidad. Por algunas semanas quien estuvo en su mira, fue Michelle. Se sintió muy afortunado y vivaz cuando esta le regalo unas perlas de atencion y por primera vez creyó que en verdad "podria tener una oportunidad". Empero, dos dias antes, la rubia le habia regresado a su cruda realidad, azotándole la mano en la mejilla izquierda frente a todo el grupo. Ante el recuerdo, se tocó discretamente la mejilla, aun le dolia. Con una mueca rara, que le surgía al hurgar con la lengua en un hueco que tenía donde alguna vez hubo un diente, miro de reojo a Lorgia, "la realeza de la comunidad estudiantil", no le interesaba, ella siempre le habia designado un lugar en la pirámide social de la preparatoria. Poso la vista en Pamela, o en sus caderas, mejor dicho y solo le genero lujuria y desenfado por lo "pretenciosa y elitista" que ella era, pero que a él le derretía su encanto de "morocha sexy", como mentalmente la nombraba. Y finalmente a sus espaldas, estaba Michelle, eso era lo que le iba a dar, "si podia", la espalda, no queria tener nada más que ver con la rubia.
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Promesas Rotas
Genç Kurgu¿Que sucede cuando siempre haz creído que ser, como eres y recibir lo que recibes, esta bien? ¿Que tanto te puedes quedar en esa esquina oscura sin esperanza alguna? ¿Hay salvación para algo así? Remy no lo sabe y lo ignora todo. Un giro de tuerca a...
