RED EYES

54 6 0
                                        

Y el gran día llegó, pensé que mi visita sería Hyejin como lo ha estado haciendo, pero no, no era ella. Habían un par de rostros bien conocidos por mi.

- Hola Wheein...
- Hola Ailee.- la saludé tranquilamente.

Por otro lado, ella me miraba atentamente, no me quita a la mirada de encima, estaba con los ojos rojos, iba a llorar, no por algo es mi hermana menor, la conozco como si la hubiera parido.

Me acerco a ella rápidamente y me agacho frente suyo para verla detenidamente, tomo sus manos y siento como tiembla, enserio si que se estaba controlando para no llorar.

- Te agradecería mucho que me abraces ahorita porque la oficial es precisa con los tiempos ángel.- le regalé una sonrisa.

De inmediato me abrazó y yo a ella, se encontraba llorando y no puedo negar que yo también dejé caer mis lágrimas, moría por verla hace tiempo desde que despertó, quería saber su salud en todo momento.

- ¿Por qué hiciste eso?- me preguntó.
- Porque sabes que tu hermana es una idiota.
- Te extrañé mucho.
- Y yo a ti angelito, sabes que eres mi todo.
- Voy a decirles que te saquen de aquí.
- Ya intenté sobornar al juez y por eso estoy un año más aquí, fue estúpido.
- Demonio idiota.
- Así me amas.
- Sí...

Nos alejamos e hice que vuelva a sentarse, jalé mi silla frente a ella.

- Vamos a hacer la interrogación correspondiente. Ven Ailee.
- Y esa señal es que estoy muerta.- bromeó mi cuñada.
- Ven aquí idiota.
- Soy mayor que .
- Idiota mayor entonces.- me burlé.
- Wheein!- me regañó mi pequeña.
- Bebé, ya nos llevamos bien, ahora porque estas tú quiere que me regañes.
- Ailee!
- Nos llevamos bien ternurita, tranquila.
- Esta bien...
- ¿Cómo va la recuperación?
- De poco a poco, esta haciendo su mayor esfuerzo.
- Me escapé del hospital.
- ¿Que tú qué?- miré a Ailee seriamente.
- Intenté detenerla, pero sabes como es... la conoces mejor que yo Wheein, no pude detenerla.
- Maldición Heyne, te vas ahora mismo al hospital de vuelta.
- No me gusta el hospital.
- Es por tu bien.
- Pero aburre.

Cogí una libreta que Ailee tenía a la mano y apunté rápidamente las contraseñas de mis tarjetas de crédito y la banca de la empresa.

- Ten, que te atiendan desde casa, hasta lo necesario porque es mi dinero.
- Ya soy millonaria.
- Que parte de que es mi dinero no entendiste enana...
- Es broma unnie.
- Igual todo es una inversión para ti, trabajo para mantenerte con vida.
- No gastaré mucho, lo necesario solamente.
- Quiero que termines la Universidad ¿entendido?
- Lo sé unnie, la acabaré.
- Desde casa para que no hagas mucho esfuerzo, debes descansar.
- De acuerdo.

El bendito toque de puerta nos hizo callar.

- Ya acabó la visita.
- ¿No me puede dar 1 hora oficial?
- No Jung, tienes cinco minutos más.
- Por eso es la mejor oficial que tengo.

Salió evitando sonreír y miré a mis acompañantes.

- Wheein... No quiero pensar que...
- Tranquila ángel, los primeros días traté para que me den algo decente de comer, pero son muy duras de roer.
- Voy a comenzar trayendote comida unnie. Vamos a estar viniendo todos los días de visita.
- Eso suena bien. Sabes que como muy bien ¿No amor?
- Sí, lo sé. Traeré langosta todos los días.
- eres mi hermana del alma realmente mi amiga...- canté bromeando.

Ambas rieron ante mi hazaña, me uní a las risas y sin darnos cuenta se nos fue el tiempo.

- Ya es hora Jung.

Nos levantamos y despedimos tranquilamente:

- Tienes que cuidarte ¿de acuerdo? No te escapes del hospital, pide permiso. Come y duerme a tus horas. Estudia seguido y obtén el primer puesto de todos ¿de acuerdo?
- Si unnie...
- Tú, protege a mi hermana hasta el final, como me entere que la estas haciendo llorar saldré de acá y serás mujer muerta.
- ¿No crees que es mala idea amenazante frente a la oficial?
- Soy una persona vengativa, ya me conoce la oficial.
- Sabes que no la lastimaré.
- Confío en ti.
- Cuídate Wheein ¿si?
- Estas hablando con tu hermana ángel.
- Mejor que se cuiden de ti.
- Touche.

¿TE ANIMAS?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora