LOS DIAS ERAN DIFÍCILES

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Me encontraba con Ailee y Ggomo en el hospital, había traído todo para tener al pequeño con nosotras y nadie me lo impedía, había puesto a mi hermana en una habitación VIP, coloqué seguridad en cada esquina del hospital y fuera de la habitación, alguien tenía planeado asesinarla y ese malnacido puede estar alrededor.

- Wheein...
- Dime.
- Quiero que despierte, extraño su risa.
- Yo también, la extraño demasiado, no tengo quien me regañe.
- Me hace falta en todo momento.
- Ni que lo digas, mi pequeña se hace amar.
- Así es.
- Vamos, tenemos que ser fuertes por ella ¿No? Pero ahora necesito de tu ayuda Ailee.
- ¿En qué puedo ayudarte?
- ¿Viste a alguno de los bastardos? Con uno es suficiente.
- No vi los rostros de ellos, pero si de una mujer que estaba en el asiento de copiloto viendo todo. Creo que pensó que no la notaría pero lo hice.
- ¿Una mujer? ¿la conoces?
- No la conozco y tampoco creo que sea alguien enamorada de Heyne, sabes que la peque no era sociable y no le conozco amigos de ese estilo.
- Mierda... Creo que lo hacen por mi, debe ser competencia o despecho, maldita sea.
- Debe ser alguien peligrosa Wheein, dejemos que la policía se encargue de ello.
- La policía de mierda no hace nada hasta el día de hoy, ya vamos 3 meses aquí y mira, ella no despierta y no tengo en mis manos a esa perra.
- La policía no dibujó bien a la mujer que les describí.
- Dimelo, yo lo haré, dibujaré a esa perra a la perfección, sólo sé lo más específica ¿Sí?
- De acuerdo.

Los días sin mi pequeña habían sido los más torturantes y difíciles, pero debía ser fuerte y trataba de aparentarlo para no decaer con Ailee, una debía mantenerse en pie.

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