A veces las jugadas no salen como un quiere, tan sólo era un juego se decía a si misma pero la realidad era que se había metido en serios problemas.
Su secreto querrá ser descubierto y si las personas se enteran de eso su vida correrá peligro ¿cómo...
Bebiamos tranquilamente conversando cosas que ni sentido tenían en estos momentos, no sacabamos temas intensos o controversiales, a veces repetiamos los mismo, pero no era aburrido.
- Vamos a bailar, odio estar sentada.
La tomé de la mano y nos dirigimos al centro de la pista de baile y comenzamos lentamente sin aspiraciones a más por el momento, no debía de asustarla. - Wheein...- me llamó - Ven aquí, no te escucho bien.
Inmediatamente comencé a jugar, debía llevarmela como sea.
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Note su nerviosismo, pero no me importaba en ese momento: - Dime amor.- le susurré al oído.
Sentí como tragó saliva ante lo dicho, tomó aire y soltó recién algo: - Me estás confundiendo. - ¿Cómo así? - ¿Podemos hablar en otro lugar? - Déjame sacarte de tus dudas amor, primero salgamos de aquí.