LIBERTAD

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WHEEIN

Y al fin era mi día de suerte, era mi libertad, el día que el demonio saldrá a la luz para hacer de las suyas.

Libre soy, libre soy!!!

Luego de vestirme con la ropa con la cual me habían arrestado salí porque suponía que ya le habían avisado a mi ángel para que venga a recogerme.

Al salir veo un auto desconocido y enserio me gusta mucho, de seguro Heyne por fin decidió comprar un auto, tengo planeado manejarlo.

Pero para mi sorpresa de ese bello auto bajó una bella mujer, Hyejin... ¿qué hace ella aquí? En eso saca un letrero que decía:

Felicitaciones por salir pequeña.

Fue un mensaje corto pero lindo, fue adorable. Me acerqué a ella y me abrazó de golpe, no voy a negar que me gustó recibirla, hace años que no la veía y me pareció bueno verla así que la abracé.

- ¿Cómo te sientes?
- Bien, me siento mejor, podré comer menos porquería.
- Eres todo un caso.- rió.- Vamos entonces.
- Espera, mi hermana va a venir.
- Planeo raptarte.- sonrió picaramente.
- Estás loca.

Subimos a su auto y comenzó a manejar de manera tranquila, mientras que yo miraba por la ventana.

- Hablé con ella, le dije que quería verte, no te he visto estos años.
- Me parece bien que no la haya dejado plantada.
- No te preocupes, no planeaba dejarla ahí y que luego me mate.
- Veo que se llevan bien.
- Muy bien, literalmente hablando ahora me trata como te trata a ti.
- Como si fueras de su edad o mejor que ella, como si fuera tu madre.
- Touche.
- ¿Molesto?
- No, me agrada que sea así, es divertido ver como tiene a Ailee de paso.
- De mal en peor.
- Exacto.

Al llegar a su departamento entré tranquilamente y mi sorpresa fue grande al ver una estantería con manualidades que yo había realizado en el taller mientras estaba en prisión.

- Apuesto a que quieres algo más cómodo para vestirte ¿no? Puedes ir a mi habitación, darte una ducha y vestirte con lo que quieras.
- Después pediré explicaciones.- le señalé el estante.
- Ok.
- ¿Ok?
- ¿Está bien?
- ¿Está bien?
- De acuerdo.
- Perfecto.

Me dirigí a su habitación y comencé a hacer lo que me pidió, necesitaba una ducha larga así que sin tomarme molestia de la factura del agua me tomé mi tiempo.

Al salir me dirigí de nuevo a la sala y comencé a detectar un olor delicioso así que me dirijo a la cocina y ahí la veo cocinando tranquilamente mientras tararea una canción que me parece conocida así que me quedo apoyada en la pared escuchandola a escondidas.

- Listo.- su tono era contento.
- Felizmente porque muero de hambre.- se sorprendió al escuchar mi voz.
- ¿Desde hace cuánto estas ahí?
- Creo que escuché una playlist completa.
- Que vergüenza.- se cubrió el rostro avergonzada.
- Cantas genial, no es para que te avergüences.
- Mejor te sirvo ¿No?
- Evadiendo todo como siempre ¿eh?

Comenzó a servir la comida y a alistar la mesa, luego nos sentamos a comer una frente a la otra.

- ¿No vas a comer?- le pregunté al ver que no daba un bocado.
- Estoy esperando comentarios.
- Claro, vengo a ser el conejillo de indias.
- Algo por el estilo.
- Idiota.- reí.

Luego de ello probé y enserio estaba delicioso, no me decepcionaba para nada, amo su comida.

- No me decepciones Ahn Hyejin.
- Me alegra que te guste.

Comenzamos a comer tranquilamente sin hablar, el silencio nunca nos había sido incómodo a la hora de comer, tan sólo teníamos cruces de miradas y sonrisas de un lado a otro.

Al terminar me quedé con ganas de más siendo sincera y al parecer ella lo notó:

- ¿Quieres más?
- ¿Fui muy obvia?
- Poco.
- Tengo más hambre.
- Ya vuelvo.

Se llevó los platos vacíos y llegaron llenos a la mesa, seguimos con nuestra acción.

Al terminar ella fue a lavar los servicios porque se negó a que yo lo haga, me dijo que ella misma me atendería.

- Gracias, estuvo delicioso.
- Me alegra saber eso.
- Ahora si voy a pedir explicaciones.
- Pregunta.
- ¿Cómo es que tienes todo eso? ¿son míos?
- Es lo que se obtiene si una tiene dinero.
- me lo dijeras más claro sería genial ¿No crees?
- Cuando me enteré que entraste al taller fui y le pedí a tu instructora que quería siempre tu primer trabajo, tiene tu marca registrada los primeros que haces así que era fácil distinguirlos. Pagué un poco más porque me vio desesperada pidiéndole prácticamente. Así los obtuve y los coleccioné.
- Es como si coleccionaras figuras de acción.
- Algo por el estilo, me gustan, son hermosos, haces un gran trabajo.
- Gracias por ello.
- Por un gracias no pienso dártelos.
- ¿Por dinero?
- Tampoco.
- ¿El triplicado?
- Quizás si lo multiplicas por 15.
- No jodas.

Reímos divertidas por aquello, fue una risa sincera y divertida, no podía fingir con mi acompañante, sacaba mi mejor lado siempre y mi verdadera identidad por así decirlo.

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