No por favor no, no puedo creer que les hayan avisado ESTOY JODIDA!!!
- ¿Por qué les informó eso oficial?
- Porque cometió un desorden.
- Pero yo no comencé, por Dios oficial, ella me va a matar ¿va a dejar que me mate? Va a ser su responsabilidad.
- Cálmate Jung.
- Espero que guarde en su conciencia lo cruel que fue conmigo.
Entré a la sala de visitas y recibí un fuerte abrazo, un abrazo que me era bien conocido por la contextura corporal y el olor también era el mismo.
- ¿Cómo carajos llegaste aquí?
Comenzó a revisar mi rostro y frunció el ceño demasiado molesta.
- ¿Quién mierda fue?
- Nadie importante, no la conozco.
- La voy a matar, la reconoces, ahorita mismo la mato.
- Tranquila ¿Si? La mandé al hospital ¿Por qué crees que llamaron? Le fue peor.
- Maldita sea Wheein ¿Cómo pudo dañar tu bello rostro? Ven aquí.
Me jaló e hizo que me sentará rápidamente. Luego de su bolso sacó una bolsa de gomitas y las puso frente a mi.
- Eres genial por venir con algo rico.
- No te lo voy a dar.
- Eso no es justo Hyejin ¿no me lo vas a dar?
- Primero te voy a curar esto.
Guardó las gomitas y sacó unas cremas, las cuales comenzó a echarme de manera delicada mientras que yo la mirada detenidamente, siempre he podido sostenerle la mirada a cualquiera. Ella me miró a los ojos y no sé por qué cambié mi mirada a otro lado, no podía verla, se me hacía difícil sostenerla ahora, sólo la mire a escondidas.
- Enserio si tu no la mandabas al hospital lo iba a hacer yo.
- Yo creo que yo terminaría interviniendo para que no muelan tu carita.
- Mejor no me hago la grande porque no me queda bien.
- Para nada.
- Ya está. - se alejó y guardó las cosas.
- Dame mis gomitas.
- No.- cogió su bolso rápidamente y se dirigió a la puerta.- Tengo la entrada prohibida.- mostró una pequeña sonrisa.
Ese método si que me estaba matando de ternura, esperen ¿qué mierda estoy pensando?
- Ven aquí Ahn Hyejin.- señalé su asiento.
- No.
- Ven por favor. Quédate un rato al menos ya que vienes a visitarme, no seas cruel.
- No puedo contra esa cara de cachorrito.- se acercó a mi.
- Espera ¿cara de qué?
- De cachorrito o mejor dicho de gato con botas.
- ¿Okey?
- ¿No has visto Shrek?
- Ahhh, ese gato.
- Cuando pone su carita tierna, fuiste igual.
- No sé si sentirme halagada o humillada.
- La primera opción.
- Entonces gracias.
- Ten.- me dio las gomitas.
Lo abrí de golpe y comenzamos a comer de manera tranquila.
- ¿Cómo te enteraste de esto?
- Justo escuché la llamada que le llegó a Heyne.
- ¿Qué hacías con mi hermana?
- La visitó seguido y conversamos, Ailee unnie también me cae bien. No tengo muchos amigos así que socializo con ellas.
- Ya veo.
- Me mantengo al pendiente de ambas de todas maneras, apoyo en todo lo que pueda.
- ¿Con qué fin?
- Amical, como te dije, ambas me caen muy bien.
- Ya veo...
- No lo hago por otra cosa, lo digo enserio Wheein...
- Te creo, no te preocupes.
- Es bueno salir de mi rutina y hablar con ellas, es genial tener amigas.
- Eso te pasa por antisocial.
- No se puede confiar en alguien rápido Wheein, por lo menos yo no puedo.
- No es fácil, lo sé.
- ¿Sabías que tuve que escaparme de tu hermana?- preguntó divertida.
- ¿Qué le hiciste?
- Ni bien te llamaron fui la primera en salir, tomar mi auto y volar hasta aquí, ella quería entrar a verte y matarte.
- Tendré unos días libre de muerte.
- Si...
- ¿Cómo estás?
- Más o menos.
- Ya veo...
- ¿Cómo te van en los talleres?
- Bien, me gustan mucho.
- Me parece genial.
- ¿Y el trabajo?
- Lo mismo de siempre, tranquilo.
- Espero que hayan buenos trabajos.
- Imagino que si, yo no decido las fotos que quedan.
- Sales bien en todas, dudo que haya alguna mala.
- Espero que no.
El toque de puerta:
- Ya acabó la hora Jung.
- Lo sé oficial, ya salimos en un par de minutos.
Cerró la puerta sabiendo mi petición, era la misma de siempre.
- Creo que es hora de la despedida ¿no?
- Sí .
- Ya no vendré, mantendré mi distancia, pero si me vuelvo a enterar que te lastimaron me vas a ver aquí aunque no quieras.
- De acuerdo, esperaré ello.
Nos acercamos a la puerta y me dio un beso en la mejilla, pero rozando un poco mis labios, sonrió y espero no estar roja porque siento mi cuerpo arder un poco, debo estar loca.
- Hasta luego Wheein.
- Hasta luego Hyejin.
Fue la despedida más incómoda siendo sincera, no quería que acabara así, pero besarla sería cruel de lo parte porque no quiero ilusionarla.
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¿TE ANIMAS?
Fiksi PenggemarA veces las jugadas no salen como un quiere, tan sólo era un juego se decía a si misma pero la realidad era que se había metido en serios problemas. Su secreto querrá ser descubierto y si las personas se enteran de eso su vida correrá peligro ¿cómo...
