Las semanas pasan, unas son horribles, otras soportables y sólo unas pocas son agradables. Sobre todo cuando Sam está desocupada, porque suele insistirle a Kara para abandonar sus propios deberes y salir a pasear, no importa adónde, sólo salir del rectángulo que campantemente llaman habitación. Despejarse, tomar el aire, si tienen suerte, un poco de sol. Sam le dice, cuando la ve tomar el sol, que brilla, tiñéndole de rojo las mejillas.
Esa tarde Kara está hablando con Alex sobre su proyecto de biología, el cual a menudo es el causante de convertir su semana soportable en una horrible. Odia a su equipo, quizás odiar es mucho, pero sí le molesta porque pasan totalmente de su presencia, aunque esté sentada a un par de lugares. Ellas sólo la ignoran y Kara no había conocido sensación más horrible hasta ese momento. Ni siquiera Andrea hace el intento, desde que Lena le informó su indisposición para tener una relación romántica se pasa los días siendo mucho menos amable, más dura, eso incluye a Kara. Porque, como era de esperarse, Andrea acabó enterándose de la predilección de Lena por la pequeña rubia. No entendía el por qué, pero la pelinegra parecía capaz de mover cielo, mar y tierra sólo para asegurarse de llevarle el almuerzo a Kara. Desde aquel día hace meses no había vuelto a olvidarlo, no volvería a pasar, se había prometido.
—Entonces, el retículo endoplasmático liso ¿sirve para? —pregunta Alex por tercera vez esa tarde.
—Oh, Alex, estás matándome —se queja Kara.
—Sólo te obligo a hacer tu tarea, porque soy tu hermana mayor, quien te procura un buen futuro —responde la castaña.
—Tendré un buen futuro como sea, tú serás una fantástica bio-ingeniera y si mi carrera en periodismo resulta mal, iré a vivir a tu casa y cuidaré de tu perro —dice la rubia.
—No tendré un perro —alega Alex.
—Bueno, tu gato —insiste la menor.
—¿Asumes que viviré en los suburbios? —pregunta ella.
—Bueno, ¿quieres vivir en un loft toda la vida? Suena incómodo, ¿tendrás hijos? Porque entonces también suena peligroso y si viviré contigo suena inconveniente —responde Kara, encogiéndose de hombros.
—Que vivas conmigo suena inconveniente —alega la mayor, haciendo reír a Kara.
—Cállate —dice. —¿Cómo te va en el campus? —pregunta con interés la rubia, porque Alex se centra siempre en preguntarle a ella sobre su vida, pero pocas veces hablan de los amigos de su hermana o de si sale con alguien.
—Bien, como siempre —responde, sin ahondar en detalles.
—¿No has conocido a alguien genial? —insiste Kara.
—No en realidad —dice y la rubia va a quejarse porque sea tan esquiva, pero la puerta se abre de golpe, Sam entra a grandes pasos sin siquiera saludar, echándose enseguida sobre su cama. Sus intermitentes sollozos le estrujan el pecho a Kara, quien nunca había visto a su amiga así. Ni siquiera recuerda haberla visto mínimamente decaída, a veces cansada o enfadada, pero triste jamás. Con sorpresa y duda se despide de Alex, cortándola sin explicación.
—¿Sam? —pregunta con cuidado, sentándose a la orilla de su cama. La castaña tiene las rodillas cerca del pecho, le está dando la espalda y se las ingenió para esconder el rostro. Kara frota con calma su espalda. Sam se gira y la arrastra entre sus brazos, aferrándose a su cintura, empuñando la tela de su suéter como si no hubiera un mañana, se esconde en el hueco de su cuello. —Sam, espera, ten cuidado —dice Kara, pues su abrazo es ciertamente extraño e incómodo. La castaña se suelta, pero antes de dejarla alejarse Kara la toma en un nuevo abrazo, esta vez mejor organizado; permitiéndoles recostarse en el colchón. —Estás bien, Sam, lo juro, estoy contigo —pronuncia al notar cómo la intensidad de sus sollozos no disminuye.
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People can be good
FanfictionKara Danvers no ha tenido un muy buen verano, en realidad fue un asco. Ni siquiera piensa en él, pero ese incidente la lleva al lugar más inesperado: Irlanda. Específicamente al internado para chicas de Irlanda, donde, además de convivir con lo que...
