Kara avanza con rapidez por los pasillos, en los últimos meses ha descubierto atajos donde las chicas no se acumulan y por lo tanto no es empujada o dejada atrás en la multitud. Aunque hoy no es uno de esos días, la semana pasada fue un infierno, incluyendo el viaje en avión, la profecía y el regaño de su hermana. Pudo ser mil veces mejor, pero este día es distinto, por primera vez están seguras de que una amenaza no va a surgir de la nada para impedirles ser adolescentes normales. Por eso hoy tiene una cita, pocas veces se disfrutan días como esos, sin Asesinas de Mundos y hermanos malvados. Cruza el marco de la puerta, adentrándose en el edificio, donde esperará a Lena. Detiene su andar al lado de la salida, donde no corre el riesgo de toparse de frente con otras personas y evitará recibir miradas curiosas.
Lena es, de verdad, una nerd. Nadie se queda hasta el último segundo de clases en viernes, le toma una eternidad salir del salón y Kara descubre pronto la razón. La chica con la cual aún no sale carga montones de libros, ni siquiera se usan tantos en un día normal de clases, eso es una exageración. Cuando la ve, Lena sonríe ampliamente, una de sus compañeras está a su lado, mientras discuten un tema del club de debate y de su próximo evento. En cuanto percibe la presencia de Kara, le sonríe gentilmente y se marcha. Dejándola con Lena y sus mil libros.
—No sabía que eras una biblioteca andante —comenta Kara, quitándole el peso de los libros.
—¿De verdad? Era algo obvio —responde. —¿Cómo estuvo tu día? ¿Algo bueno? —inquiere Lena, en el corredor quedan sólo pequeños grupos de chicas, todas las demás ya están fuera, arreglando los últimos detalles de sus salidas de viernes.
—Bastante bien, porque tendré una cita con la chica que me gusta, será genial —dice Kara.
—¿Ah, sí? Pues suena como una chica afortunada —bromea.
—Considerando cómo media escuela mataría por una cita con esa chica, quizás yo soy la afortunada —devuelve Kara, deteniéndose a un lado del casillero ajeno. Lena suelta una carcajada.
—No media escuela quiere salir conmigo, eres una exagerada —alega.
—No lo dices en serio, ¿ves bien con tus bonitos ojos verdes? Antes las chicas me miraban con lástima, ahora me ven con odio porque salgo contigo, aunque técnicamente aún no salimos —explica.
—Esas chicas son muy molestas.
—¿De verdad necesitas tantos libros? —pregunta, mientras observa cómo Lena organiza su casillero.
—Nunca son suficientes libros, pero estos los voy a ocupar para el club de debate, los devolveré mañana —dice.
—¡Es cierto! ¿Me invitarás a tu debate? —pregunta y pone su mejor cara inocente.
—Si estás ahí voy a distraerme y perderemos —responde, Kara acentúa su puchero. —Pero puedo tomar el riesgo —cede. Cierra el casillero y toma la mano de Kara, saliendo por fin al aire libre, la primavera se deja ver amable, el frío abismal de invierno ha dado paso a uno menos contundente, aún así las mejillas de Lena enrojecen ante el contacto frío del viento. Kara siempre se ríe de ella por eso. —¿El plan de hoy es?
—Lo mismo de siempre, ¡tratar de conquistar al mundo! —responde. —Es sorpresa —añade.
—¿Conoces la ciudad al menos? —cuestiona, Kara le muestra la lengua.
—Para eso compré un mapa —Lena ríe como única respuesta.
Alex en efecto habló con Lena antes de volver a Irlanda y ella mentiría si dijera que no había intentado huir de esa conversación. No había perdido todo el miedo a las relaciones, no funcionaba de esa forma, pero Kara lo hacía todo más llevadero, no había transformado su relación amistosa en una de cariño y cartas románticas, sólo la había hecho más íntima, si Kara la abrazaba frecuentemente antes, ahora estaban envueltas la una con la otra casi siempre. Pero también sabía detenerse, en ocasiones Lena necesitaba un respiro, del contacto físico y de ella misma, entonces guardaban silencio y distancia. Permanecían en el mismo sitio, pero enfocadas es sus propias lecturas o deberes y eso se sentía tan íntimo como estar en contacto. Era una forma distinta de cariño y, para su sorpresa, Lena podía entenderlo. Lo añoraba.
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People can be good
Fiksi PenggemarKara Danvers no ha tenido un muy buen verano, en realidad fue un asco. Ni siquiera piensa en él, pero ese incidente la lleva al lugar más inesperado: Irlanda. Específicamente al internado para chicas de Irlanda, donde, además de convivir con lo que...
