El camino fue corto, gracias a las calles despejadas tuvimos un rápido camino. Al llegar, Zeth se estaciona enfrente de un pequeño edificio con departamentos; me ayuda a bajar de la moto y me permite la entrada al edificio, tan amable cómo siempre saluda al portero y las personas que se cruzan por nuestro camino. Entramos al ascensor y subimos al cuarto piso.
Al entrar al departamento Zeth grita un Estamos aquí. De un pasillo poco alumbrado sale una mujer no mayor a los cincuenta años, al verla se me parte el corazón; la mujer sale con una manguera conectada a su garganta y otra en el pecho el cual le ayuda a respirar; el verla tan pálida me dan ganas de llorar, es delgada y de piel blanca.
De ese descuidado aspecto lo que más brilla en ella son sus ojos al ver a su hijo. Sonríe, su sonrisa se ancha demostrando sus dientes y abre sus brazos esperando que su único hijo la abrace. Me conmueve la escena.
—Mi hijo, estás aquí.
Zeth no tarda en correr a los brazos de su enferma madre, ella sonríe más al tener a su hijo entre sus brazos brindándole un cálido beso en su mejilla.
—Mamá te quiero presentar a Mallory Hoffman, ella es mi jefa —la mujer de castaños ojos me mira y me sonríe.
—Un gusto conocerla señorita. Soy madre de este increíble hombre, me llamo Anna Bristol —su sonrisa aún sigue brillando en su rostro pálido.
—El gusto es mío señora —le devuelvo la sonrisa —. Le traje un pastel de queso con zarzamora. Alguien me dijo que es su favorito —digo con una sonrisa.
Le entrego la caja con el pastel, lo recibe cortésmente y me brinda una sonrisa.
—Gracias, no te hubieras molestado... ¡Ay! pero que descortés. Hijo pasa a la bella dama a la mesa, enseguida llevo los platillos.
—En un momento te ayudo madre.
La madre de Zeth desaparece por el mismo pasillo de donde salió.
—Tu madre es muy amable —comento al estar solos.
—Es la mejor para mí.
Me pone muy contenta el ambiente que crean entre madre e hijo. Aquí hay amor verdadero, como el de mi padre y yo.
—Estoy de acuerdo contigo.
Zeth me invita sentarme a la mesa y me sirve un vaso con agua, me deja un momento sola mientras le ayuda a su madre a traer la comida. En unos minutos aparecen con una variedad de platillos.
—Esto se ve delicioso —alago el esfuerzo de su madre.
—No es por presumir, pero mi madre es la mejor cocinera —Zeth presume a su madre con orgullo.
—De solo verlo y oler, me dio mucha hambre —lo digo enserio.
Los platillos se ven exquisitos y el olor ni se diga, me abren el apetito.
—Adelante, coman —Anna se sienta aun lado de su hijo.
Ambos toman asiento y Zeth reparte los platos.
No sé por dónde comenzar, es mucha comida y todo se ve delicioso.
—Adelante, sirve lo que quieras.
El brillo de Anna me contagia de alegría y hace sentirme en confianza.
—Gracias, es solo que no sé cuál probar, todos se ven exquisitos.
—Te recomiendo el kassler y bröchen. Están riquísimos —Zeth me señala cada platillo.
La cena fue tan perfecta, hace mucho que no como en compañía de personas y lo mejor de todo es que la comida esta deliciosa y las charlas son de lo más agradable y graciosas. Después de probar todo el buffet pasamos con el postre, el pastel que traje. Ha Anna se le iluminaron los ojos con solo probar una cucharada; esta noche es magnífica, pero no duró por mucho.
ESTÁS LEYENDO
LIBIDO +21
RomanceUna fecha importante, día de San Valentín, donde muchas parejas se declaran su amor. Pero, ¿cuál es el origen de esta celebración?... En pleno siglo XXI, la lupercalia se continúa festejando. Jaxon Clark, un reconocible diseñador catalogado como el...
