Treinta y cuatro

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¿Era la única que escuchaba los lentos pasos? Aro no dejaba de ver a la niña, ni a Bella. Sentía el vapor de la respiración de Seth a mi espalda y mis hermanos estaban tensos. La mirada de Jane estaba sobre mí y Alec parecía querer asesinarme. En cambio, los ojos de Aro se abrieron con sorpresa.

- Mitad mortal, mitad inmortal. - mi familia se comenzaba a alejar, dejándome de última y cuidando todos los movimientos. - Concebida y llevada por esta neófita,cuando era humana.

- Imposible. - susurró Caius.

- ¿Crees que me engañaron, hermano? - para el momento en el cual Aro preguntó, todos estábamos de vuelta con la familia.

Me aterraba la sensación, algo malo iba a pasar. Caius pidió que acercaran a Irina, con miedo lo hizo. Y un recuerdo me atacó...

- No pueden lastimar a mi familia. - dije segura. - Sin importar el crimen.

- o, ¿qué? - preguntó Marcus.

- Le revelaré al mundo quien me transformó y tendré la libertad de asesinar a uno de ustedes.

Todos se tensaron, no me permitirían gritar a los cuatro vientos que los grandes Volturis eran cazadores y asesinos. Que rompían sus propias leyes.

- Bien, pero en caso de que nos falles con esta última tarea, pertenecerás a nosotros. Para siempre.

Asentí.

- ¡Irina! - el grito de las hermanas me trajo a mi realidad.

Caminé lejos de los Volturis con sus ojos fijos en mí. Irina avanzó al frente con un rostro lleno de vergüenza y duda. Su olor era amargo y principalmente doloroso.
Todo paso demasiado rápido.
Irina se disculpó. Encendieron el fuego. La atraparon en sus brazos y Edward gritó.
Corrí.
Jalé a Irina para terminar detrás de mí. Mire mi alrededor, ningún don me servía... solo uno, pero debía de esperar. Alcé las manos y detuve a todos los que osaban con acercarse. Había un trato y teníamos que negociar primero.
Al ver que ninguno atacaría y que mi familia seguía donde estaba, bajé con cuidado, alerta, mis manos. Los tres principales me miraban incrédulos y mi prima estaba sorprendida.

- Ay, Morgan, Morgan. - comenzó Aro. - Me sorprendes cada vez más. Un crimen ha sido cometido.
- Te recuerdo que teníamos un trato bien estipulado, Aro.
- Niña insolente. - Caius intentó avanzar y alcé de nuevo mi mano. - Es un crimen muy grave.
- Mentir no es un crimen. - me enderecé. - ¿O si?

Estaban entre la espada y la pared. Esperaba que eligieran con calma y sabiduría.

- La tocan y rompen el trato. - miré a Jane y a Alec. - Ustedes eligen.

Elijan bien.
Elijan bien.
Eligieron.
Me tomaron por los hombros y rompieron a Irina, prendiéndole fuego a todo lo que quedaba de ella.

- ¡No!

Mis ojos picaron, no podía dejar que me vieran llorar. No debían averiguar que era diferente. La rabia me consumió y debía calmarme antes de que el animal saliera de mi interior.

- ¡Fue Marcus! - grité sin más. Mis muñecas fueron liberadas y me puse al centro. - Marcus fue quien me transformó hace siglos y esperando a que muriera corrió, como un vil cobarde. - centré mis ojos en los de Aro. - Los Volturis son de palabra y Morgan Cullen también. Una cabeza por otra, quien yo quiera.

Mi familia no se inmutaba. No entendían que sucedía y era comprensible. Jamás les conté sobre lo que consistía el trato con la realeza vampírica  y lo que influía. Tenía un objetivo claro.
Jane.
Se abrieron paso dejándome elegir a la persona. Quien yo deseara. Me quité mi chamarra de piel y los pantalones. Quedé en un top y un short. La incredulidad en sus miradas me fascinaba.

- Entérense, Volturis. La niña no es la única híbrida aquí.

Salté cayendo en cuatro patas y mostrándole a todo el mundo mi otro lado.
Morgan Cullen se revelaba como una gran loba, como la esposa de un alfa y como la única capaz de cumplir los tratos estipulados con la realeza vampírica. Corrí unos cuantos metros, la guardia se hizo un poco hacia atrás con miedo a que alguno fuera el elegido. Segundos después la cabeza de Jane rodaba por la nieve. Su cuerpo lo dejé caer sobre el de Irina que seguía ardiendo en llamas y su cabeza terminó sobre él, como la cereza de un pastel.

- ¡Mentirosa! - gritó Caius. - Eres una bestia.

Caminé con la cabeza en alto a mi familia. Me transformé y cambié con la ayuda de mis hermanos cubriéndome.

- Fui una sobreviviente. Además, no entiendo la sorpresa. Vengo de un clan de metamorfos, Caius. - podía oler su furia desde mi lugar. - Y eso lo sabía muy bien Marcus. El gen siempre ha corrido por mis venas. - miré a Marcus. - ¿Nunca les hablaste sobre mi familia? ¿Qué me raptaste siendo parte de la "realeza" en esos tiempo? - ninguno formulaba palabra. - Vaya, hasta entre ustedes hay secretos.
- Eres una...
- Basta, hermano. - lo detuvo Aro. - Un trato es un trato. Ya no tenemos ninguna conexión con mi dulce Morgan. En cambio, no hemos terminado con lo que nos trajo aquí desde un inicio.

La sangre abandonó mi cuerpo, no iban a dejarnos ir como si nada ocurriera. Querían una pelea y nosotros no estábamos dispuestos a permitirlo. Las pisadas llenaron mis oídos de nuevo, cada vez más cerca. De los árboles surgieron dos personas que conocía a la perfección.

- Ah, Alice. - saboreó Aro el nombre.

Mis hermanos avanzaban con calma hasta la realeza vampírica, no tenían prisa. Se veían seguros, como si todo estuviera bien. Edward y Alice se dieron una mirada cómplice y de repente ya se encontraban frente a los tres malditos vampiros.

You (Jacob Black)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora